<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615</id><updated>2011-07-30T16:42:06.597-07:00</updated><title type='text'>Bibliotecas Indígenas</title><subtitle type='html'>Un espacio sobre servicios bibliotecarios a comunidades indígenas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-1461959695226055598</id><published>2009-11-03T03:09:00.001-08:00</published><updated>2011-06-14T02:36:56.075-07:00</updated><title type='text'>Inicio</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada01BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 490px" alt="Bibliotecas indígenas" src="https://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/Imagen01.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este espacio se pretende rescatar ideas y experiencias que sirvan de base para la reflexión y la puesta en práctica de instrumentos y técnicas bibliotecológicas en contextos indígenas latinoamericanos, tanto rurales como urbanos. Recupera, en especial, el trabajo, los pensamientos, consideraciones e ideas del autor al respecto, pero también las de muchos otros colegas que han dedicado su esfuerzo a intentar un cambio.&lt;br /&gt;Los contenidos que aquí se presentan han sido publicados en &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/tesis-y-articulos.html"&gt;revistas&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/capitulos-y-pre-prints.html"&gt;trabajos académicos&lt;/a&gt;, presentados en &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/conferencias.html"&gt;conferencias&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/taller.html"&gt;talleres&lt;/a&gt; y difundidos en &lt;em&gt;weblogs&lt;/em&gt; y &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/boletines.html"&gt;boletines&lt;/a&gt;, y los más importantes están incluidos en una serie de cuatro &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/libros-digitales.html"&gt;libros digitales&lt;/a&gt; editados por el propio autor. Redactarlos no ha sido fácil: se habla de una problemática compleja, con muchos ángulos y facetas, algunas de ellas cortantes. Y se escribe desde una posición no-indígena, hecho que crea recelos en muchos usuarios y lectores. Sin embargo, se intenta crear un espacio de discusión y aprendizaje; un lugar para compartir experiencias y descubrir los errores y aciertos de las mismas; un rincón desde donde se superen barreras y se acorten las brechas; quizás un puente, para lograr que proyectos futuros dentro de este campo puedan aprovechar el conocimiento adquirido y desarrollarse desde una base un poco más sólida.&lt;br /&gt;Todos los textos (así como las imágenes, logos y diseños) se difunden bajo una &lt;a href="http://edgardocivallero.blogspot.com/2009/10/copyright_07.html"&gt;licencia&lt;/a&gt; Creative Commons, reservándose el autor todos los derechos sobre los mismos.&lt;br /&gt;Espero que disfruten de los contenidos de este sitio, que visiten el resto de bitácoras de la &lt;a href="http://edgardocivallero.blogspot.com/"&gt;red&lt;/a&gt; (incluyendo el &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt; personal, “&lt;a href="http://civalleroyplaza.blogspot.com/"&gt;Civallero &amp;amp; Plaza&lt;/a&gt;”) y que, si tienen sugerencias, ideas o críticas, las hagan llegar a través del espacio de &lt;a href="http://edgardocivallero.blogspot.com/2009/10/contacto_07.html"&gt;contacto&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Bibliotecas y pueblos originarios" es parte de "&lt;/span&gt;&lt;a href="http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Bitácora de un bibliotecario&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;" y de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://edgardocivallero.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;red de bitácoras&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; de Edgardo Civallero (ver barra de navegación superior y &lt;/span&gt;&lt;a href="http://edgardocivallero.blogspot.com/2009/10/mapa-del-sitio_19.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;mapa del sitio&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SezuxbiFLEo/TF9-2DOZrPI/AAAAAAAAADs/bqbcDNrhCwQ/s1600/user_images_file_name_3200.jpg"&gt;Imagen.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-1461959695226055598?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1461959695226055598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1461959695226055598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/inicio.html' title='Inicio'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-7239858067043106825</id><published>2009-11-03T02:25:00.008-08:00</published><updated>2009-11-05T02:58:53.719-08:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada02BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;América no estaba sola…&lt;br /&gt;Estaba el hombre inca,&lt;br /&gt;estaba el hombre maya,&lt;br /&gt;el azteca…&lt;br /&gt;laborando la esperanza&lt;br /&gt;en el canto del mañana….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Illapu. “Canción del nuevo amanecer”&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las raíces de los pueblos se hunden en las tierras que los vieron nacer. Pasan las generaciones y los siglos y, a pesar de los movimientos, los cambios y la evolución propia de los seres humanos, las raíces siguen allí, aferradas al espacio que las alimenta, que les permite florecer y dar frutos continuamente…&lt;br /&gt;Allí, en ese medio, crecen sus culturas, moldeadas y marcadas por las condiciones externas, a las que deben conocer y adaptarse si pretenden sobrevivir. Esas culturas crean palabras para designar cada detalle de su alrededor; inventan espíritus que pueblan sus valles o sus bosques, sus bahías y sus salinas; dibujan caminos y senderos en su geografía; aprovechan sus plantas y animales para alimentarse, para sanar, para hacer sus casas y construir sus artefactos cotidianos… Cada cultura, por ende, es única en sí misma, y expresa, también en forma única, un pequeño o gran espacio, ése que ocupó o que ocupa, ése que la nutre, ése en el que hunde sus raíces humanas, que no se ven pero se sienten, en especial cuando se arrancan…&lt;br /&gt;Un pueblo que pierde su cultura propia pierde su identidad, esos rasgos que lo convierten en quién es y lo diferencian del otro. Pierde su historia, las experiencias acumuladas a lo largo de vidas y vidas, el aprendizaje de los éxitos y errores, las pequeñas cosas cotidianas que construyen la existencia del Hombre… Pierde su pasado y su presente, y al mismo tiempo, pierde la capacidad para soñar, imaginar y planear su futuro… Un pueblo sin su cultura y sin su identidad pierde todo, y cae en un limbo del cual le es difícil salir.&lt;br /&gt;Los pueblos originarios de Latinoamérica han sentido esa pérdida a través de su propia sangre y en su propia memoria. El genocidio, la discriminación, la esclavitud, la exclusión, el olvido, la presión aculturadora, las deportaciones forzadas, todo ello aparece en aquellos relatos históricos que se permiten dar la voz a los silenciados. Muchos de ellos desaparecieron para siempre, y no son más que una sombra en el recuerdo y algún artefacto en los museos. Otros sobrevivieron físicamente, pero no soportaron el embate y tuvieron que olvidar quiénes eran para continuar su camino en una sociedad que les negaba sistemáticamente el derecho a ser ellos mismos. Los más afortunados -los menos- siguieron viviendo como si nada hubiera ocurrido. Y otros se adaptaron, preservando su cultura allí donde nadie pudiera tocarla y viviendo de acuerdo a las nuevas reglas, tomando lo mejor del nuevo modelo y evitando -si era posible- lo peor. Para ello, a veces lucharon y resistieron usando las mismas armas del dominador (que no siempre fue extranjero), y otras callaron e intentaron pasar desapercibidos.&lt;br /&gt;Fuese como fuese, todos perdieron algo: sus tierras, su lengua, su historia, sus costumbres, su comida, su música, sus danzas, sus sabios, su porvenir… De alguna forma, sin embargo, algunos consiguieron elementos que les permitieron seguir andando, es decir, construyendo, manteniendo y fortificando un nuevo sendero en busca de la libre expresión de su forma de ser, sin barreras ni límites.&lt;br /&gt;Hoy en día, la cuestión indígena sigue ahí, a nuestro lado, presente, con sus heridas abiertas o cerradas, con sus miles de facetas y abordajes posibles, con sus cientos de opiniones diversas, con sus orgullosos movimientos o sus silencios… Quizás ya no sea tiempo de recordar pasados vergonzosos, dolorosos y humillantes para todos, sino de construir presentes nuevos, en los cuáles podamos vivir lado a lado, aprendiendo los unos de los otros, y buscando la solución a los problemas y el disfrute de los éxitos en forma conjunta. El hecho de no recordar, no tiene que significar necesariamente olvidar, pues sólo (re)conociendo la historia de quienes nos precedieron podemos seguir elaborando la nuestra propia.&lt;br /&gt;Las bibliotecas y los libros no han sido elementos extraños a los pueblos originarios latinoamericanos. De una u otra manera, todos ellos tuvieron medios de codificación y preservación de sus saberes, aunque fueran radicalmente diferentes a los modelos occidentales, generalmente considerados como “los mejores”. La oralidad, los “libros vivientes”, los khipus, las láminas de madera o de fibras de ágave pintadas, las piedras talladas, los entramados de muchos tejidos... todos ellos fueron un esfuerzo por salvar la memoria del olvido, y por permitir que la información más valiosa pudiera trascender las vidas humanas y fuera útil a las generaciones venideras. El mismo objetivo persiguieron las bibliotecas, allí donde las hubo. Ambos medios fueron exitosos, cada uno a su medida.&lt;br /&gt;En la actualidad, en el contexto de una “Sociedad de la Información” poblada de brechas cada vez más profundas, la biblioteca y el conocimiento adquieren un valor especial: el del poder que contiene toda información estratégica. El poder de cambiar, de solucionar, de desarrollar, y también de impedir nuevas caídas. El valor de estas herramientas para las sociedades indígenas es altísimo: significa no sólo recuperar, conservar y revitalizar su acervo cultural propio, sino también enseñarlo al resto de la sociedad, y aprender de ella. Significa la posibilidad de un diálogo entre iguales.&lt;br /&gt;Lamentablemente, un alto porcentaje de la población indígena de nuestro continente continúa “del otro lado” de la barrera informativa y educativa. No son los únicos: muchos otros sectores se ven en desventaja en este sentido. Pero en el caso de los pueblos originarios, la barrera es doble: por un lado, la discriminación, la exclusión y el olvido no les permite acceder equitativamente a los bienes (in)formativos disponibles en la actualidad; por el otro, y por las mismas razones, su cultura continúa siendo relegada, y su identidad, negada.&lt;br /&gt;La bibliotecología ha reconocido poco a poco este problema y ha comenzado a implementar, desde hace más de una década, propuestas concretas encaminadas a subsanar esta situación. No todos los proyectos han sido exitosos o correctamente planteados. Sin embargo, han señalado una necesidad imperiosa, y marcado un camino de trabajo. He aquí algunos de los resultados obtenidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-7239858067043106825?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7239858067043106825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7239858067043106825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/presentacion.html' title='Presentación'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-7767920598246711325</id><published>2009-11-03T02:25:00.005-08:00</published><updated>2009-11-05T02:59:12.704-08:00</updated><title type='text'>Novedades</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada03BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La alerta de los nuevos contenidos incorporados en el sitio “Bibliotecas y pueblos originarios”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-7767920598246711325?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7767920598246711325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7767920598246711325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/novedades.html' title='Novedades'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-5357542599304235254</id><published>2009-11-03T02:25:00.003-08:00</published><updated>2009-11-05T02:59:24.910-08:00</updated><title type='text'>Taller</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada04BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El siguiente texto corresponde a los materiales presentados en el “Taller de formación para bibliotecarios de comunidades indígenas”, realizado en el marco del VI Simposio Nacional de Proyección y Actualización Bibliotecológica (Universidad “Rafael Landívar”, Ciudad de Guatemala, Guatemala, 4-6.sep.2006). Tales materiales fueron publicados como &lt;em&gt;pre-print&lt;/em&gt; en el Archivo de Acceso Abierto E-LIS y presentados, asimismo, en un &lt;em&gt;&lt;a href="http://tallerbibliotecasindigenas.blogspot.com/"&gt;blog&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;. Para otros talleres sobre bibliotecología, ver "&lt;a href="http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/"&gt;Bitácora de un bibliotecario&lt;/a&gt;".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Capacitación de trabajadores en bibliotecas de comunidades indígenas: algunos lineamientos generales, 2006.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Tallerbibliotecasind%C3%ADgenas.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/8399/1/Microsoft_Word_-_Taller_Bibliotecas_Indigenas.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos los contenidos están en formato PDF sin compresión, con edición protegida. Para la visualización del formato PDF puede usarse &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.cs.wisc.edu/~ghost/gsview/index.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GSview&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.foolabs.com/xpdf/download.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Xpdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.adobe.com/products/acrobat/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adobe Acrobat Reader&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Se difunden bajo una licencia Creative Commons.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-5357542599304235254?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5357542599304235254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5357542599304235254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/taller.html' title='Taller'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-4153872282954513742</id><published>2009-11-03T02:25:00.001-08:00</published><updated>2009-11-05T02:59:44.907-08:00</updated><title type='text'>Boletines</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada05BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La serie de boletines “Bibliotecas y pueblos originarios” fue publicada entre noviembre de 2007 y junio de 2008 y distribuida a través de listas de correo bibliotecológicas latinoamericanas. Se publicaron solamente ocho números, que fueron incluidos en varios reservorios digitales de la región, y que estaban destinados a difundir aspectos de las bibliotecas indígenas tanto en América como en otras partes del mundo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. Bibliotecas y pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2007, n. 1, pp. 1-2.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn01.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/11919/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_01.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2007, n. 2, pp. 1-2.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn02.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12177/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_02.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2008, n. 3, pp. 1-2.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn03.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12583/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_03.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2008, n. 4, pp. 1-2.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn04.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12854/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_04.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2008, n. 5, pp. 1-2.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn05.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12883/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_05.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2008, n. 6, pp. 1-4.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn06.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13271/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_06.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2008, n. 7, pp. 1-4.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn07.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13609/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_07.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. Bibliotecas y Pueblos originarios. Boletín sobre Bibliotecas Indígenas, 2008, n. 8, pp. 1-4.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bolet%C3%ADn08.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13811/1/boletin_bibliotecas_ind%C3%ADgenas_08.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos los contenidos están en formato PDF sin compresión, con edición protegida. Para la visualización del formato PDF puede usarse &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.cs.wisc.edu/~ghost/gsview/index.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GSview&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.foolabs.com/xpdf/download.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Xpdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.adobe.com/products/acrobat/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adobe Acrobat Reader&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Se difunden bajo una licencia Creative Commons.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-4153872282954513742?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/4153872282954513742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/4153872282954513742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/boletines.html' title='Boletines'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-7456216081388262446</id><published>2009-11-03T02:24:00.006-08:00</published><updated>2009-11-05T02:59:59.447-08:00</updated><title type='text'>Conferencias</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada06BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las siguientes entradas corresponden a conferencias, muchas de ellas presentadas en congresos internacionales de IFLA. Se incluyen solamente aquellas cuyos textos completos pueden accederse &lt;em&gt;on-line&lt;/em&gt;, incluyendo, en estos casos, idiomas alternativos además del español. Para otras conferencias sobre bibliotecología, ver "&lt;a href="http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/"&gt;Bitácora de un bibliotecario&lt;/a&gt;".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. Indigenous libraries, utopia and reality: proposing an Argentine model. En &lt;em&gt;70th IFLA Council and General Conference&lt;/em&gt;, Buenos Aires (Argentina), 22-27.ago.2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Indigenouslibraries%2Cutopiaandreality.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/3104/1/IFLA.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. Libros campesinos: proyecto de desarrollo de un modelo de biblioteca destinada a comunidades rurales de la provincia de Córdoba. En &lt;em&gt;Primer Foro Social de Información, Documentación y Bibliotecas&lt;/em&gt;, Buenos Aires (Argentina), 26-28.ago.2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Libroscampesinos.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/7601/1/Libros_campesinos.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Qadede Idá?at: ancient tradition running through the family = Qadede Idá?at: tradiciones que corren a través de la familia = Qadede Idá?at: une ancienne tradition parcourant la famille. En &lt;em&gt;72nd IFLA General Conference and Council&lt;/em&gt;, Seúl (Corea del Sur), 20-24.ago.2006.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Qadedeespa%C3%B1ol.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Qadedefranc%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Qadedeingl%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/7582/3/quade.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/7582/1/quadefrances.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/7582/2/Qadede_Idagat.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. The sound library: sound documents and collections as means of recovering and protecting endangered languages. En &lt;em&gt;The Multicultural Library: Staff Competence for Success. A Satellite Conference of the 71st IFLA General Conference and Council 2005&lt;/em&gt;, Estocolmo, Suecia. 10-12.ago.2005.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Thesoundlibrarytexto.pdf" target="_blank"&gt;texto&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Thesoundlibrarypresentaci%C3%B3n.pdf" target="_blank"&gt;presentación&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/4372/1/The_sound_library.doc" target="_blank"&gt;texto&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/13560/1/The_sound_library.pdf" target="_blank"&gt;presentación&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. Bibliotecas aborígenes: un modelo para comunidades argentinas. En &lt;em&gt;Primer Foro Social de Información, Documentación y Bibliotecas&lt;/em&gt;, Buenos Aires (Argentina), 26-28.ago.2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bibliotecasabor%C3%ADgenes.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/7602/1/Bibliotecas_aborigenes_modelo.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. Salud tribal en bibliotecas escolares: tradición oral y expresión cultural = Tribal health in school libraries: oral tradition and cultural expression = Santé tribale dans les bibliothèques scolaires: tradition orale et expression culturelle. En &lt;em&gt;73rd IFLA General Conference and Council&lt;/em&gt;, Durban (Sudáfrica), 19-23.ago.2007.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Saludtribalespa%C3%B1ol.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Saludtribalfranc%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Saludtribalingl%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/10956/1/Salud_tribal_en_bibliotecas_escolares.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/10956/3/Sant%C3%A9_tribale_dans_les_biblioth%C3%A8ques_scolaires.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/10956/2/Tribal_health_in_school_libraries.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. Tradición oral indígena en el sur de América Latina: los esfuerzos de la biblioteca por salvar sonidos e historias del silencio = Indigenous oral tradition in southern Latin America: library’s effort to save sounds and stories from silence = Tradition orale dans le sud de l’Amérique Latine: les efforts de la bibliothèque pour sauver des sons et des histoires du silence. En &lt;em&gt;73rd IFLA General Conference and Council&lt;/em&gt;, Durban (Sudáfrica), 19-23.ago.2007.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Tradici%C3%B3noralespa%C3%B1ol.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Tradici%C3%B3noralfranc%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Tradici%C3%B3noralingl%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/10952/1/Tradici%C3%B3n_oral_ind%C3%ADgena_en_el_sur_de_Am%C3%A9rica_Latina.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/10952/3/Tradition_orale_dans_le_sud_de_l%E2%80%99Am%C3%A9rique_Latine.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/10952/2/Indigenous_oral_tradition_in_southern_Latin_America.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. Traditional games, music and oral tradition: intangible tools in multicultural libraries. En &lt;em&gt;IFLA Satellite Meeting 2007. Conference on Innovative Multicultural Library Services for All&lt;/em&gt;, Pretoria (Sudáfrica), 15-17.ago.2007.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Traditionalgamestexto.pdf" target="_blank"&gt;texto&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Traditionalgamespresentaci%C3%B3n.pdf" target="_blank"&gt;presentación&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/10949/1/tradgame%5B1%5D.pdf" target="_blank"&gt;texto&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/13561/1/Traditional_games%2C_music_and_oral_tradition.pdf" target="_blank"&gt;presentación&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. Bibliotecas y medicina indígena: experiencias en Argentina = Libraries and aboriginal medicine: experiences in Argentina. En &lt;em&gt;72nd IFLA General Conference and Council&lt;/em&gt;, Seúl (Corea del Sur), 20-24.ago.2006.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bibliotecasymedicinaespa%C3%B1ol.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bibliotecasymedicinaingl%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/7599/1/Bibliotecas_y_medicina_ind%25C3%25ADgena.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/7599/2/libraries.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. Bibliotecas, pueblos indígenas, identidad e inclusión = Libraries, indigenous peoples, identity &amp;amp; inclusion = Bibliothèques, peuples indigènes, identité et inclusion. En &lt;em&gt;73rd IFLA General Conference and Council&lt;/em&gt;, Durban (Sudáfrica), 19-23 August 2007.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bibliotecas%2Cidentidadeinclusi%C3%B3nespa%C3%B1ol.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bibliotecas%2Cidentidadeinclusi%C3%B3nfranc%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/03/Bibliotecas%2Cidentidadeinclusi%C3%B3ningl%C3%A9s.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/10951/1/Bibliotecas%2C_pueblos_ind%C3%ADgenas%2C_identidad_e_inclusi%C3%B3n.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/10951/3/Biblioth%C3%A8ques%2C_peuples_indig%C3%A8nes%2C_identit%C3%A9_et_inclusion.pdf" target="_blank"&gt;francés&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/10951/2/Libraries%2C_indigenous_peoples%2C_identity_%26_inclusion.pdf" target="_blank"&gt;inglés&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos los contenidos están en formato PDF sin compresión, con edición protegida. Para la visualización del formato PDF puede usarse &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.cs.wisc.edu/~ghost/gsview/index.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GSview&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.foolabs.com/xpdf/download.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Xpdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.adobe.com/products/acrobat/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adobe Acrobat Reader&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Se difunden bajo una licencia Creative Commons.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-7456216081388262446?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7456216081388262446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7456216081388262446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/conferencias.html' title='Conferencias'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-1113015154119079639</id><published>2009-11-03T02:24:00.005-08:00</published><updated>2009-11-05T03:00:10.828-08:00</updated><title type='text'>Capítulos y pre-prints</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada07BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Capítulos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los siguientes textos corresponden a capítulos de libros dedicados a las culturas indígenas, la tradición oral y las desigualdades informativas. Todos ellos, como corresponde al tipo de publicación, han sido sometidos a arbitraje profesional.  Para otros capítulos sobre bibliotecología, ver "&lt;a href="http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/"&gt;Bitácora de un bibliotecario&lt;/a&gt;".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. When the Knowledge Ditch is Dug by Our Own Hands: Libraries, Indigenous Peoples, and Strategic Information, 2008. En Charbonneau, Deborah (ed.). &lt;em&gt;Global Information Inequalities: Bridging the Information Gap&lt;/em&gt;. Oxford (UK): Chandos Publishing, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Whentheknowledgeditchisdugbyourownhands.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12582/1/civ2008msoF3122.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. Indigenous oral tradition in southern Latin America: a library’s effort to save sound and stories from silence. En Srinivasan, M.I. y Patnaik, S. (2008). &lt;em&gt;The Indigenous Culture across the globe&lt;/em&gt;. Punjagutta (Hyderabad, India): The ICFAI University Press, pp.93-105.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Vanishing identities, saving information. En Priya, S. (2008). &lt;em&gt;Vanishing Voices: The Endangered Languages across the Globe&lt;/em&gt;. Punjagutta (Hyderabad, India): The ICFAI University Press, pp.15-36.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Pre-prints&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La serie de artículos que se presentan a continuación no han sido publicados, y por ende, corresponden a la categoría de &lt;em&gt;pre-prints&lt;/em&gt;. En ocasiones, muchos de ellos han servido de base a otras publicaciones del autor. Para otros &lt;em&gt;pre-prints&lt;/em&gt; sobre bibliotecología, ver "&lt;a href="http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/"&gt;Bitácora de un bibliotecario&lt;/a&gt;".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. Glosario de lenguas indígenas sudamericanas, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Glosariodelenguasind%C3%ADgenassudamericanas.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13555/1/Glosario_pueblos_indigenas.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. Pueblos indígenas sudamericanos en la web: algunos ejemplos aymara y mapuche, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Pueblosind%C3%ADgenassudamericanosenlaweb.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13577/1/Pueblos_ind%C3%ADgenas_sudamericanos_en_la_web.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Pueblos originarios en la web: preservación y diseminación de patrimonio cultural intangible indígena de Sudamérica a través de espacios digitales, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Pueblosoriginariosenlaweb.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12855/1/Pueblos_originarios_en_la_web.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. Pueblos originarios y bibliotecas en Bolivia: esbozo inicial, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/PueblosoriginariosybibliotecasenBolivia.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13607/1/Bibliotecas_ind%C3%ADgenas_Bolivia.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. Pueblos originarios y bibliotecas en México: un acercamiento, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/PueblosoriginariosybibliotecasenM%C3%A9xico.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo &lt;/em&gt;(&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13608/1/Bibliotecas_ind%C3%ADgenas_M%C3%A9xico.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. Vanishing identities, saving information: or, how libraries can recover indigenous languages through oral tradition, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Vanishingidentities%2Csavinginformation.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13373/1/vanishing_identities%2C_saving_information.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. Weblogs indígenas sudamericanos: algunos ejemplos, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Weblogsind%C3%ADgenassudamericanos.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13578/1/Weblogs_ind%C3%ADgenas_sudamericanos.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. Lenguas indígenas de Sudamérica: una propuesta de clasificación para la CDU, 2007.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Lenguasind%C3%ADgenasdeSudam%C3%A9rica.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13556/1/Propuesta_CDU_lenguas_ind%C3%ADgenas.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. La casa de las palabras: un modelo de biblioteca para comunidades indígenas argentinas, 2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Lacasadelaspalabras.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/3049/1/mso7EBF5.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. Bibliotecas indígenas en New South Wales (Australia), 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Bibliotecasind%C3%ADgenasenNewSouthWales.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13330/1/Art%25C3%25ADculo_New_South_Wales.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;11. Bibliotecas indígenas en Northern Territory (Australia), 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Bibliotecasind%C3%ADgenasenNorthernTerritory.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13456/1/Art%C3%ADculo_Northern_Territory.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;12. Bibliotecas indígenas en Queensland (Australia), 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Bibliotecasind%C3%ADgenasenQueensland.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13332/1/Art%C3%ADculo_Queensland.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;13. Bibliotecas indígenas en South Australia, 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Bibliotecasind%C3%ADgenasenSouthAustralia.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13404/1/Art%C3%ADculo_South_Australia.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;14. Bibliotecas indígenas en Victoria y Western Australia (Australia), 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Bibliotecasind%C3%ADgenasenVictoriayWesternAustralia.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13333/1/Art%C3%ADculo_Victoria_y_Western_Australia.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;15. Protocolos y estrategias para bibliotecas indígenas en Queensland (Australia), 2008.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Protocolosyestrategiasparabibliotecasind%C3%ADgenasenQueensland.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13331/1/Art%C3%ADculo_Protocolos_Queensland.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos los contenidos están en formato PDF sin compresión, con edición protegida. Para la visualización del formato PDF puede usarse &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.cs.wisc.edu/~ghost/gsview/index.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GSview&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.foolabs.com/xpdf/download.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Xpdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.adobe.com/products/acrobat/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adobe Acrobat Reader&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Se difunden bajo una licencia Creative Commons.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-1113015154119079639?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1113015154119079639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1113015154119079639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/capitulos-y-pre-prints.html' title='Capítulos y pre-prints'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-2435956016183863917</id><published>2009-11-03T02:24:00.003-08:00</published><updated>2009-11-05T03:00:22.391-08:00</updated><title type='text'>Tesis y artículos</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada08BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Tesis&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La tesis de licenciatura en Bibliotecología y Documentación del autor (Universidad Nacional de Córdoba, 2004) presenta sus primeras aproximaciones a la creación de un marco teórico adecuado sobre bibliotecas en comunidades indígenas, en este caso de Argentina.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bibliotecas indígenas: un modelo teórico aplicable en comunidades aborígenes argentinas. Universidad Nacional de Córdoba: Córdoba (Argentina), 2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/TesislicenciaturaEdgardoCivallero.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/9252/" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;) - Fragmentada en 16 partes.&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Artículos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los siguientes artículos han sido publicados en revistas arbitradas, y versan sobre distintos aspectos de la gestión de bibliotecas en comunidades indígenas. La mayor parte son accesibles &lt;em&gt;on-line&lt;/em&gt;. Para otros artículos sobre bibliotecología, ver "&lt;a href="http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/"&gt;Bitácora de un bibliotecario&lt;/a&gt;".&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;1. Culturas ancestrales en universos modernos = Cultures ancestrals en universes moderns. &lt;em&gt;Digithum&lt;/em&gt;, may.2008, n.10, Universitat Oberta de Catalunya.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Culturasancestralesenuniversosmodernos.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Culturesancestralsenuniversosmoderns.pdf" target="_blank"&gt;catalán&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;Descarga desde revista (&lt;a href="http://www.uoc.edu/digithum/10/dt/esp/civallero.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://www.uoc.edu/digithum/10/dt/cat/civallero.pdf" target="_blank"&gt;catalán&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13545/1/Culturas_ancestrales.pdf" target="_blank"&gt;español&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://eprints.rclis.org/13545/2/Cultures_ancestrals.pdf" target="_blank"&gt;catalán&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. Ancient Cultures Inside Modern Universes. &lt;em&gt;Ariadne&lt;/em&gt;, jan.2008, n.54.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Ancientculturesinsidemodernuniverses.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;Descarga desde revista (&lt;a href="http://www.ariadne.ac.uk/issue54/civallero" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12816/1/mso4BC0F.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Bibliotecas indígenas en Australia y Nueva Zelanda: una revisión bibliográfica. &lt;em&gt;Revista Interamericana de Bibliotecología&lt;/em&gt;, 2007, vol. 30, n. 2, pp. 231-250.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Bibliotecasind%C3%ADgenasenAustraliayNuevaZelanda.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/12900/1/v37.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. Las leyendas que nunca tuvimos: producción de materiales propios en bibliotecas rurales e indígenas argentinas. &lt;em&gt;Educación y Biblioteca&lt;/em&gt;, año 19, n.162, nov.-dic.2007, pp. 82-86.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/02/Lasleyendasquenuncatuvimos.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13547/1/Las_leyendas_que_nunca_tuvimos.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. Libraries and indigenous peoples in Latin America. &lt;em&gt;TRIM - Trends in Information Management&lt;/em&gt;, v.3(2), 2007, pp.76-98. University of Kashmir Hazratbal, India, Department of Library and Information Sciences. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. Indigenous oral tradition in southern Latin America: a library’s effort to save sounds and stories from silence. Traducción al serbio. “Усмена Традиција Староседелаца у Јужној Латинској Америци. &lt;em&gt;Напори Библиотека да се од Тишине Сачувају Звуци и Приче”. Савремена Библиотека (Savremena biblioteka, Biblioteca contemporánea)&lt;/em&gt;, año XX, nº 25, pp. 22-26. Serbia: Biblioteca pública de Kruŝevac. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. South American indigenous languages: a proposal. &lt;em&gt;Extensions and Corrections to the UDC&lt;/em&gt;, n.29, nov.2007, pp. 45-58. UDC Consortium, La Haya. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. Bibliotecas indígenas en América Latina. Revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión. &lt;em&gt;Bibliodocencia&lt;/em&gt;, n.19, nov.2007, pp. 14-28. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. Bibliotecas aborígenes: recuperación de un patrimonio olvidado. &lt;em&gt;Al filo, revista virtual de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba&lt;/em&gt;, n.8, abr.2006.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://www.ffyh.unc.edu.ar/alfilo/alfilo-8/relacion_con_la_comunidad.htm" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. Bibliotecas aborígenes: elementos para la elaboración de un modelo de biblioteca destinado a comunidades indígenas argentinas. &lt;em&gt;Tinkunaku&lt;/em&gt;, n.47, may.2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://www.sagpya.mecon.gov.ar/new/%200-0/forestacion/biblos/aborigenes.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;11. Bibliotecas aborígenes: buscando un nuevo paradigma de servicio. &lt;em&gt;r020. Revista Digital de Bibliotecología y Ciencias de la Información&lt;/em&gt;, mar.2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;div align="justify"&gt;Descarga directa (&lt;a href="http://www.r020.com.ar/index.php?id_doc=43" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos los contenidos están en formato PDF sin compresión, con edición protegida. Para la visualización del formato PDF puede usarse &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.cs.wisc.edu/~ghost/gsview/index.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GSview&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.foolabs.com/xpdf/download.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Xpdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.adobe.com/products/acrobat/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adobe Acrobat Reader&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Se difunden bajo una licencia Creative Commons.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-2435956016183863917?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/2435956016183863917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/2435956016183863917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/tesis-y-articulos.html' title='Tesis y artículos'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-5019369556669945646</id><published>2009-11-03T02:24:00.001-08:00</published><updated>2011-06-02T07:44:04.465-07:00</updated><title type='text'>Libros digitales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada09BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los siguientes libros fueron escritos, editados y publicados por el propio autor desde la propuesta editorial alternativa e independiente bautizada como “&lt;a href="http://wayrachakieditora.blogspot.com/"&gt;Wayrachaki editora&lt;/a&gt;”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px" border="0" alt="Bibliotecas indígenas en América Latina" src="https://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/EstadoactualenAm%C3%A9ricaLatina.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Bibliotecas indígenas en América Latina: revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Edgardo Civallero – Wayrachaki editora - 2008&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de experiencias, protocolos, estrategias y bibliografía (especialmente accesos web), este libro permite echar un vistazo a la realidad de las bibliotecas destinadas a las poblaciones originarias de América Latina. El documento incluye información actualizada de la región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descarga directa&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/01/Bibliotecasind%C3%ADgenasenAm%C3%A9ricaLatina-revisi%C3%B3nbibliogr%C3%A1ficayestadoactualdelacuesti%C3%B3n.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; – 368 Kb.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13792/1/Bibliotecas_ind%C3%ADgenas_en_Am%C3%A9rica_Latina.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px" border="0" alt="Bibliotecas indígenas en Oceanía" src="https://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/EstadoactualOcean%C3%ADa.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Bibliotecas indígenas en Oceanía: revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Edgardo Civallero – Wayrachaki editora - 2008&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de experiencias, protocolos, estrategias y bibliografía (especialmente accesos web), este libro permite echar un vistazo a la realidad de las bibliotecas destinadas a las poblaciones originarias de las islas de Oceanía, las cuales poseen algunos de los estándares más avanzados en esta categoría de unidades de información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descarga directa&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/01/Bibliotecasind%C3%ADgenasenOcean%C3%ADa-revisi%C3%B3nbibliogr%C3%A1ficayestadoactualdelacuesti%C3%B3n-parte01.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; parte 1 – 8.2 Mb&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/01/Bibliotecasind%C3%ADgenasenOcean%C3%ADa-revisi%C3%B3nbibliogr%C3%A1ficayestadoactualdelacuesti%C3%B3n-parte02.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; parte 2 – 8.2 Mb&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://eprints.rclis.org/13712/1/Libro.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px" border="0" alt="Guía de acción y reflexión" src="https://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/Gu%C3%ADadeacci%C3%B3nyreflexi%C3%B3n.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Bibliotecas indígenas: guía de acción y reflexión”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Edgardo Civallero – Wayrachaki editora - 2007&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título de este trabajo refleja su contenido en forma única: una verdadera guía para la acción y la reflexión, ambas relacionadas con los servicios bibliotecarios para comunidades indígenas. El libro ofrece orientación sobre definiciones y conceptos, métodos de trabajo, servicios y actividades y experiencias ya implementadas en el contexto latinoamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descarga directa&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/01/Bibliotecasencomunidadesind%C3%ADgenas-gu%C3%ADadeacci%C3%B3nyreflexi%C3%B3n.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; – 9.55 Mb.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://eprints.rclis.org/11872/1/Bibliotecas_ind%C3%ADgenas_gu%C3%ADa_de_acci%C3%B3n_y_reflexi%C3%B3n.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px" border="0" alt="Bibliotecas indígenas internacional" src="https://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/Estadoactualinternacional.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Bibliotecas indígenas: revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión a nivel internacional” &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Edgardo Civallero – Wayrachaki editora - 2007&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los servicios bibliotecarios para comunidades indígenas son actividades que se han venido desarrollando con especial énfasis en las dos últimas décadas, en aquellos espacios geográficos (América, Oceanía, Escandinavia) en los cuáles la presencia de poblaciones originarias es más fuerte. Estructurado en cuatro partes (Oceanía, América Latina, América del Norte y Escandinavia), el trabajo ofrece una síntesis relevante de los documentos publicados en relación a la materia, y de las propuestas implementadas. La información ha sido estructurada y presentada de forma que constituye, en sí misma y como su título indica, un estado actual de la cuestión a nivel internacional. Y las ilustraciones -obras de los fotógrafos Daniel Michuit y Phil Borges- proporcionan un marco gráfico único. Se trata del primer texto sobre tal materia escrito en castellano por un solo autor, y probablemente se convierta es una guía de referencia y de consulta necesaria para futuros trabajos y publicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descarga directa&lt;br /&gt;&lt;a href="http://sites.google.com/site/bibliotecacivallero/01/Bibliotecasind%C3%ADgenas-revisi%C3%B3nbibliogr%C3%A1ficayestadoactualdelacuesti%C3%B3nanivelinternacional.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; – 9.61 Mb&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Enlace alternativo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://eprints.rclis.org/11626/1/Libro.pdf" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos los contenidos están en formato PDF sin compresión, con edición protegida. Para la visualización del formato PDF puede usarse &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.cs.wisc.edu/~ghost/gsview/index.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;GSview&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.foolabs.com/xpdf/download.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Xpdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.adobe.com/products/acrobat/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adobe Acrobat Reader&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Todos ellos se difunden bajo una licencia Creative Commons.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-5019369556669945646?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5019369556669945646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5019369556669945646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2009/11/libros-digitales.html' title='Libros digitales'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-5597157846511969808</id><published>2007-11-07T04:26:00.000-08:00</published><updated>2009-11-05T03:00:49.994-08:00</updated><title type='text'>Palabras, orígenes y connotaciones</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada10BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A continuación se presentan las voces más comúnmente empleadas para denominar a los grupos indígenas en América Latina, acompañadas de sus correspondientes definiciones y sus traducciones y empleos en otros idiomas y culturas. Si bien la mayor parte de los términos listados se refieren, según la Real Academia Española, al individuo originario de un territorio determinado, existen diferencias y matices que proporcionan a cada vocablo rasgos propios, e incluso connotaciones peyorativas. Análisis aparte merece el término "comunidad", por lo variable de su significado en los textos que lo incorporan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Nativo&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Del lat. &lt;em&gt;nativus&lt;/em&gt;, del verbo &lt;em&gt;nasci&lt;/em&gt;, “nacer”). Vocablo que hace hincapié en el lugar de nacimiento de un individuo. Es aquel originario, nacido o crecido en un territorio particular y específico. Si bien el término no hace referencia concreta a un individuo aborigen, suele usárselo como sinónimo. Su traducción inglesa native suele emplearse con frecuencia en el mundo anglófono para referirse a pueblos originarios (&lt;em&gt;Native Americans&lt;/em&gt;, en EE.UU.), aunque en Australia sea peyorativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Autóctono&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Del gr. &lt;em&gt;auctochthon&lt;/em&gt;: &lt;em&gt;autos&lt;/em&gt;, “mismo” + &lt;em&gt;chthon&lt;/em&gt;, “tierra, país”; “de la tierra”, “salido del mismo suelo”). Término referido a aquellos pueblos originarios del territorio en el que se encuentran (o sea, instalados en un territorio desde épocas inmemoriales). Su traducción francesa, &lt;em&gt;autochtone&lt;/em&gt;, es el vocablo más usado en el mundo de habla francófona para referirse a pueblos indígenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Indígena&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Del lat. &lt;em&gt;indígena&lt;/em&gt;, “nativo”) Designa a los primeros habitantes de una región, acentuando su anterioridad histórica (presencia previa a la formación de los estados actuales) &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. En determinados países de América Latina, y debido a un uso histórico discriminatorio, el vocablo posee connotaciones negativas y no es empleado. Las traducciones portuguesa, italiana e inglesa suelen ser los términos más empleados en esas lenguas para referirse a pueblos originarios, siendo, por otra parte, el término preferido por las Naciones Unidas y sus organizaciones subsidiarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Aborigen&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Del lat. &lt;em&gt;ab&lt;/em&gt; “desde” + &lt;em&gt;origine&lt;/em&gt;, “origen”; “desde el origen”). El vocablo original latino fue empleado por los romanos para designar a los habitantes primeros de la región del Lacio, es decir, aquellos que vivieron siempre en la zona. Al igual que ocurre con la palabra “indígena”, el término carga connotaciones peyorativas en gran parte de América Latina, debido a un uso histórico incorrecto &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Sin embargo, el término inglés “&lt;em&gt;Aborigines&lt;/em&gt;”, con mayúscula, se usa exclusivamente para los grupos australianos de tierra firme desde 1789 (aunque desde los 80´s se prefiere &lt;em&gt;Indigenous Australians&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Indio&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Del cast. “originario de la India”). Vocablo castellano acuñado por los exploradores europeos que llegaron a las actuales tierras americanas en el siglo XV, y empleado para designar a las poblaciones locales. Se origina en la certidumbre (errónea) de los recién llegados de haber arribado a las costas de la(s) India(s). Las connotaciones negativas (especialmente las provenientes de su significado histórico) que posee el término son tantas y tan fuertes que prácticamente no es utilizado en la actualidad, excepto en contextos peyorativos (los cuáles, tristemente, aún abundan) &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. Ha generado derivados como “amerindio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Pueblos originarios&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derivado de la expresión inglesa "&lt;em&gt;First People / Nations&lt;/em&gt;" (Burger, 1990), esta expresión acentúa la importancia y la duración del vínculo con el suelo en el que viven esas sociedades. Expresión muy empelada en América Latina y en contextos internacionales, su versión inglesa es el término más usado en Canadá para referirse a pueblos indígenas que no sean &lt;em&gt;Inuit&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Métis&lt;/em&gt;, aunque en la actualidad se prefiere la expresión &lt;em&gt;Aboriginal Peoples&lt;/em&gt;, que engloba a los tres grupos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Cuarto Mundo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derivado de la expresión inglesa "&lt;em&gt;Fourth World&lt;/em&gt;" (Castells, 1998), es una categoría político-económica que se refiere a las regiones y sectores más empobrecidos, especialmente dentro del llamado “Tercer Mundo”. .Son áreas sin economía de mercado o planeamiento central, excluidas del “nuevo orden” mundial y que no se desarrollan o lo hacen muy lentamente- En ocasiones se usa para referirse a poblaciones indígenas insertas en naciones ricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Etnia&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Del gr. &lt;em&gt;ethnos&lt;/em&gt;, “pueblo, tribu, raza, nación”). Designación que, desde un punto de vista antropológico, se refiere a un grupo humano con un conjunto determinado de elementos culturales comunes. Puede ser empleado en contexto no-indígenas con el mismo valor y significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Minoría&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas las define como:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Un grupo numéricamente inferior al resto de la población de un estado, en una posición no-dominante, cuyos miembros –siendo ciudadanos del estado- poseen características étnicas, religiosas o lingüísticas que difieren de las del resto de la población, y muestran –aún implícitamente- un sentido de solidaridad dirigida hacia la preservación de su cultura, tradiciones, religión o lengua"&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo a Sánchez Hernández (2002), una minoría es...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"...un conjunto de personas que se sienten y son consideradas por el resto de la sociedad mayoritaria en la cual viven como diferentes por uno o mas rasgos singularizadores. Estos rasgos pueden ser la lengua, la nacionalidad, la cultura, la raza o el nivel de ingresos".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En líneas generales, una minoría es un grupo sociológico que no constituye un sector políticamente dominante dentro de la población total de una sociedad. Una minoría sociológica no es necesariamente una minoría numérica: puede incluir cualquier sector que se encuentre en desventaja o subordinación con respecto a grupos dominantes en términos de estatus social, educación, empleo, salud, poder político, lengua, nacionalidad, religión, cultura, edad, economía, discapacidades o género. Las poblaciones indígenas latinoamericanas –y, en líneas generales, las mundiales- pueden considerarse “minorías”, siendo ellas mismas las que deciden con qué categoría identificarse (de acuerdo a su conveniencia) &lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_edn1" name="_ednref1"&gt;[i]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Comunidad&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este término ha variado en un amplio rango de significados de uso, desde que la ONU comenzara a usarlo en 1948 como sinónimo de tribu, grupo, aldea o pueblo (geográfico). El vocablo no ha terminado de asentarse en el derecho internacional, a pesar de que la comunidad es lo que caracteriza a los pueblos indígenas. Según Pérez (1996 p.15):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"... Para los pueblos indígenas, para los pueblos que tratan de asegurar o de preservar los valores de una auténtica identidad cultural, tienen (...) importancia los valores de comunidad, solidaridad, religiosidad, dosificación y utilidad".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor contrapone estos valores a los que proporciona el discurso de la modernidad: movilidad, individualismo, secularismo, poder de adquisición, acumulación y adaptación, "...el enemigo principal de todo empeño centrado en mantener una comunidad cultural coherente" (Pérez, op.cit. p.15).&lt;br /&gt;El Banco Mundial no usa nunca este término (utiliza "minorías étnicas indígenas" o "grupos tribales"). En las literaturas legales latinoamericanas, se asocia a "comunidades campesinas", aún cuando no tienen porque ser lo mismo (en Perú, Panamá y Guatemala, la asociación es explícita, y en México y Ecuador, implícita). En Argentina equivale, en los textos legales, a "parcialidad".&lt;br /&gt;Para los antropólogos, "la organización social comunitaria de los indígenas tenía que ser un rasgo definitorio de lo indígena por excelencia" (Pérez, op.cit. p.11). En cambio, en los documentos de la ONU, el hecho diferencial es su estrecha y particular relación con la tierra, y por ende lo “comunitario” no se nombra.&lt;br /&gt;El empleo no consensuado del término (usual en textos etnológicos, históricos y antropológicos, escaso en documentos legales (inter)nacionales) hace que se lo encuentre en forma dispersa y con significados variables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Bibliografía citada&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Burger, J. 1990. The Gaia Atlas of first peoples : a future for the indigenous world. Londres: Robertson Mc Carta.&lt;br /&gt;2. Pérez, Antonio. 1996. Precisiones sobre el concepto de comunidades indígenas. En Jornadas sobre comunidades indígenas. Madrid: Instituto de Humanidades y Comunicación "Miguel de Unamuno".&lt;br /&gt;3. Sánchez Hernández, R.A. Martínez Sánchez, E.M. Valle Rico, A.B. 2002. Minorías sociales y bibliotecas públicas. En Memoria del Segundo Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas : estrategias para el desarrollo. Guadalajara: CONACULTA, pp.99-103. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; El término no tiene ninguna relación o derivación etimológica con el vocablo “indigente”, relación señalada en varios documentos de seriedad dudosa difundidos por organizaciones indigenistas, de intención claramente desinformadora.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; La supuesta traducción de la raíz latina como “sin origen” es errónea, si bien ha sido difundida –etiquetada de “discriminadora”- por numerosos documentos difundidos por organizaciones indigenistas.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; La traducción de la palabra como si se tratase del compuesto “in-dios” (“sin Dios”, utilizando el prefijo de negación latino “in”) realizada en ciertos documentos indigenistas claramente tendenciosos, es totalmente incorrecta. El poder peyorativo de la palabra puede detectarse en libros y documentos tales como “¡Basta! ¡No soy indio!” de Oscar Pacheco Ríos (Santa Cruz, Bolivia: CEPDI, 2002).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6906815276045973615#_ednref1" name="_edn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;[i] Los Vascos en Europa y los Tuareg en el norte de África son ejemplos de comunidades indígenas que prefieren ser categorizadas como minorías étnicas con territorios ocupados, y, por ende, con derecho al reclamo. Los Sami de Escandinavia, muchas veces rotulados como minorías, se auto-proclaman pueblos indígenas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-5597157846511969808?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5597157846511969808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5597157846511969808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/11/palabras-orgenes-y-connotaciones.html' title='Palabras, orígenes y connotaciones'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-7090079783102036131</id><published>2007-09-29T05:15:00.009-07:00</published><updated>2009-11-05T03:19:52.065-08:00</updated><title type='text'>Un intento de prólogo</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada11BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ocurrió en un lugar del cual no recuerdo el nombre, aunque quizás no sea necesario tal detalle. Podría haber ocurrido a las afueras de Cura Malal, o en los suburbios de Trenque Lauquen, en el barrio Qom de Rosario, o en una aldea Mbyá de Misiones, o quizás en las comunidades Pit´laxá de Rincón La Bomba, o también en el Nam Qom de Sáenz Peña, o en Napalpí y Machagai, o en los caseríos Wichi de Pampa del Infierno, o en los puestos Kolla de Susques... Podría haber sido allí, en Argentina, pero también en cualquier poblado Aymara del Collao boliviano o del Norte Grande chileno, o en cualquier población Sanapana de las colonias de Paraguay, o en algún lugar de Otavalo, o de Chichicastenango, o entre los Wayuu de la Guajira colombiana...&lt;br /&gt;Mi memoria olvidó el nombre del lugar, pero guardó lo que ocurrió. Fue solo una imagen, una de esas que jamás pueden olvidarse, que siempre vuelven, que nunca se borran, como una de esas marcas de agua que aparecen en los papeles de buena calidad y que perduran por siempre, a pesar de todo...&lt;br /&gt;Se trataba de un estante con libros.&lt;br /&gt;Un estante pequeño, una madera apenas lijada que en otros tiempos había estado pintada y que había sido atacada por la humedad y el olvido. Ese tablón, burdo y frágil, un poco torcido sobre la tosca pared de adobe sobre la cual intentaba treparse, sostenía heroicamente –burlando unas cuantas leyes físicas- un puñado de textos, no más de una docena de elementos que un diccionario se negaría a definir como “libros”, y que cualquier bibliotecario no dudaría en clasificar como “desecho”. Doblados por el uso y las condiciones ambientales, con las tapas comidas por los insectos y vencidas por los años, con las páginas agujereadas, manchadas y dibujadas, esos libros aún mostraban sus caras sucias ante niños y adultos, curiosos del saber que todavía atesoraban sus páginas.&lt;br /&gt;Lo que vi fue la biblioteca de una comunidad indígena.&lt;br /&gt;Aquello ocurrió hace muchos años. Después de ese encuentro –fortuito, casual, pero decisivo- el viento ha empujado mis pies por muchos rumbos y me ha mostrado que no todas las bibliotecas en las comunidades aborígenes –ni todas las comunidades- tienen las características de aquella primera que encontré en mi camino. Sin embargo, ese estante torcido, esa pared descascarada, esos libros que, de poder hacerlo, me hubieran sonreído como un campesino viejo, orgullosos bajo sus mil arrugas y cicatrices, ésos precisamente, fueron los que me empujaron a estudiar bibliotecología, los que me motivaron a dedicar mi trabajo a las poblaciones indígenas y rurales, los que me llevaron a pensar como pienso y a defender lo que defiendo. Ellos fueron los que me enseñaron a luchar por lo que lucho: un mundo en que los seres humanos puedan mirarse de igual a igual y tengan las mismas oportunidades.&lt;br /&gt;Aquel instante no duró sino unos pocos segundos, pero definió toda una vida.&lt;br /&gt;A partir de entonces, comencé a transitar un camino nuevo. Mi primer obstáculo fui yo mismo: mis prejuicios, mis preconceptos, mi etnocentrismo, mi orgullo, mi afán salvador y mi creencia de que lo que yo ofrecía era necesitado por todos. Debí aprender a hacer silencio y a escuchar, a mirar detenidamente, a no quedarme en la superficie de las cosas y las palabras, a tratar de penetrar profundamente en el interior de aquello que tenía ante mis ojos…&lt;br /&gt;Descubrí que las palabras son peligrosas si no se las mira por dentro para saber qué es lo que realmente quieren decir: “indio”, “pobreza”, “necesidad”, “ayuda” y “saber” pueden significar muchas cosas dependiendo del contexto. Aprendí que mi primer paso era aprender a aprender, y luego (un “luego” muy largo), aprender a enseñar a quién creyera que lo que yo enseñaba podía serle útil.&lt;br /&gt;Cuando me sentí preparado –si es que alguna vez lo estuve- comencé a enseñar a leer y a escribir, y a armar “bibliotecas” (lejanas de los estereotipos de diccionario) en comunidades nativas y campesinas, en el campo y en la ciudad... Pasé días cargado con una mochila llena de libros, pisando el barro de senderos que me llevaban a poblaciones perdidas en el medio de la selva, con la piel tatuada por las picaduras de los mosquitos y surcada por los ríos de mi propio sudor... Pasé noches, grabadora en mano, escuchando atentamente la memoria moribunda de un anciano Qom, que me contaba cómo el zorro -antiguo pícaro de sus cuentos- logró quebrar los dientes de las vaginas de las mujeres para que su pueblo pudiera perpetuarse...&lt;br /&gt;En aquel camino que emprendí, vi morir de diarrea a una niña Qom de tres años. Sucedió en otro punto de la geografía de mis tierras cuyo nombre preferí olvidar para siempre, igual que aquellos ojos negros que se fueron sin poder decirme adiós, pero sonriéndome porque la sostenía y le acariciaba su cabello azabache. Luego supe que aquella criatura se había marchado al reino del silencio porque sus padres no sabían curar una diarrea, algo que enseñaban los cientos de folletos que tiraban muchas bibliotecas de la capital de mi país porque nadie los quería leer. Fue entonces cuando comprendí que la información es poder, y que el poder no es para todos. Los olvidados –y los pueblos originarios siempre lo fueron- pocas veces lo poseen.&lt;br /&gt;Por esa misma senda, soporté amenazas veladas de religiosos evangelistas y el frío de un arma apoyada en mi cabeza, empuñada por sicarios baratos de insignificantes líderes políticos locales, avisos para que abandonara mi trabajo, pues con bibliotecas y libros estaba abriendo los ojos de los pobres, de los desposeídos, de los explotados, de los marginados... Y eso asustaba y sigue asustando a muchos, especialmente a aquellos que construyen su poder sobre la miseria y la ignorancia de los demás. Entendí que, en las latitudes y en los horizontes que transito, las diferencias sociales son tremendamente profundas. Y eso me dolió, porque los que siempre estuvieron abajo son cientos de miles, condenados a una existencia llena de desigualdades, de injusticia y de desequilibrios que quizás nunca encontrarán una solución.&lt;br /&gt;A fuerza de empeños y sinsabores, y de mis propios miedos y caídas, aprendí que la biblioteca y su información pueden liberar mentes y salvar vidas (muchas más de las que podemos imaginar) si son correctamente usadas; pero también aprendí que, a veces, romper algunas cadenas molesta a los que las colocaron allí. Y, un par de pasos más allá, me di cuenta de que, en ciertos espacios –como aquellos en los que yo trabajaba- la biblioteca podía ser un arma de doble filo: así como podía recuperar y salvar una cultura, también podía ser la herramienta idónea para aplastarla, borrarla y negarla.&lt;br /&gt;Paso a paso, aprendí a usar mi educación y mi imaginación para intentar ayudar a solucionar sus problemas a aquellos que no tenían las herramientas para hacerlo y que me permitieron entrar un momento en sus vidas. Comencé a aplicar lo poco que había aprendido en las aulas y lo mucho que había aprendido en el campo, y empecé a crear pequeñas bibliotecas en comunidades indígenas, algo que para mis colegas era una utopía idealista.&lt;br /&gt;Aprendí después que la palabra “imposible” es una mentira construida para engañarnos y lograr que nos resignemos a algún destino cruel. Aprendí que muchas cosas pueden lograrse si se quiere, por difíciles que parezcan. Y aprendí que, aún cuando no se pueda, intentarlo –al menos eso- ya es un gran paso.&lt;br /&gt;Y desde entonces intento. Han sido varias las bibliotecas que han armado estas dos manos junto a muchas otras que querían leer, que ansiaban aprender a escribir las letras de sus nombres, que deseaban oír algún relato o un cuento, que querían saber cómo arreglar una bomba de agua o cómo sembrar calabazas, o cómo curar una herida sin que se infectase, o cómo alimentar a un niño... Han sido muchas las personas que han compartido conmigo sus asombros y temores y que se han animado a descubrir mundos nuevos, y a entender todo el poder que llevaban dentro de ellos. Quizás también se animaron a preguntarse quiénes eran, de dónde venían o adonde iban. Y, en todo esto, no hizo falta ninguna técnica especial, ni ninguna cruz, ni ningún libro con palabras de algún Dios ignoto. Bastó con escuchar, con contar, con grabar, con compartir, con enseñar a leer y con conseguir y desparramar libros, periódicos, panfletos, folletos, manuales y diccionarios.&lt;br /&gt;Quizás durante todo este trayecto, el que más haya aprendido haya sido yo mismo. He aprendido muchas cosas acerca de la humildad, la solidaridad, la decencia y la verdad. Todo eso que muchos buscan en libros y gurúes de otras tierras, lo aprendí en los caminos lodosos de la mía, en sus punas heladas, en sus villorrios, en sus aldeas y pueblos, en sus campos y rutas perdidas... Aunque, si he de ser sincero, siento que, después de tantas leguas y tantas personas cruzadas, aún me quedan infinitas cosas por aprender...&lt;br /&gt;Es probable que la enseñanza más importante haya sido entender que la información es poder, y que nosotros, los que la manejamos, tenemos ese poder en nuestras manos. De nosotros depende que todo ese manantial de conocimiento, construido pacientemente por mentes lúcidas a lo largo de siglos, pueda llegar a las manos que lo necesitan; que ese saber florezca, que sea útil, que pueda generar cambios y bienestar. De nosotros depende que las niñas de tres años no mueran de diarrea, que los campesinos no sean explotados porque no saben leer el contrato que firmaron, que los dirigentes de una comunidad sepan leer las noticias, que los agricultores conozcan los productos que usan o sepan cómo y dónde vender sus cosechas... De nosotros depende que el niño aprenda a leer y escribir en su idioma materno, que la historia sea contada permitiendo que suenen todas las campanas, que los que nunca tuvieron voz puedan escribir sus memorias y sus recuerdos, y decir sus palabras y hablar sus voces, antiguas y siempre calladas.&lt;br /&gt;Quizás –como una vez me ocurrió a mí- nos pongan un arma en la cabeza para obligarnos a abandonar el camino que hemos elegido. Quizás nos nieguen subsidios, quizás nos cierren puertas, quizás nuestros colegas nos cataloguen como locos, quizás nos encontremos ante murallas insalvables. Pero para entonces ya habremos prendido una pequeña llama dentro de otras mentes: la alegre y temblorosa luz de la curiosidad, la humeante estela de las dudas... una auténtica fogata de nuevos conocimientos. Porque aunque la oscuridad que puebla el alma humana haya aprendido a destruir, a asesinar, a torturar y a hacer desaparecer, aún no ha logrado descubrir como ejecutar el cuerpo luminoso, transparente y puro de una idea.&lt;br /&gt;Aunque nosotros debamos abandonar nuestro trabajo, las ideas sembradas seguirán allí. Porque las ideas no se matan. Y mientras así sea, aún tenemos oportunidades de lograr pequeños cambios, de encender miradas, de liberar oídos y bocas, de hacer que muchas manos se tornen poderosas. No sólo las manos indígenas o las campesinas: muchas otras esperan que creamos en ellas. Y seguramente valdrá la pena estrecharlas y hacer que todo lo que aprendimos sea útil, al menos por una vez, por una única vez en la vida.&lt;br /&gt;Y aquellos que no comprenden estas ideas o estas luchas, aquellos que las condenan o las prohíben, aquellos que las consideren reprobables o utópicas no deben molestarnos. Al fin y al cabo, y como escribió alguna vez Alejandro Dolina, esas personas han venido al mundo con propósitos tan distintos a los nuestros que ni siquiera deben importarnos.&lt;br /&gt;Este sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; -y los materiales incluidos en él- pretende servir de guía básica de aproximación a una tarea bibliotecológica necesaria en nuestro continente. No incluye ni teorías novedosas, ni herramientas originales, ni metodologías desconocidas hasta el momento. No busca descubrir ni contar nada que no haya sido contado ya. Sólo desea cambiar las perspectivas y las miradas para que se realicen desde otra posición. Pretende mostrar que hay realidades que son posibles si sabemos utilizar nuestros recursos en forma coherente, respetuosa y práctica; que hay cambios que pueden ser llevados a cabo; que hay problemas que pueden enfrentarse y vencerse; que hay esperanzas y que hay futuro si se saben construir los caminos que desean ser transitados.&lt;br /&gt;Este sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; sólo intenta mostrar que, para implementar ciertos servicios, no es necesario inventar novedades o términos grandilocuentes. Tampoco es preciso cambiar nuestras manos, o las herramientas que empuñan. Sencillamente, es menester modificar las ideas que las guían, y las mentes que dan a luz esas ideas. Porque si la acción parte de la incomprensión, la discriminación, el paternalismo, el asistencialismo, el complejo de superioridad o el racismo, o quizás desde el conformismo, la indiferencia, la falta de compromiso o la “neutralidad” que suelen caracterizar a muchos profesionales de la información, sólo se engendrarán resultados tan llenos de vacío y de tristeza como lo están los sentimientos que la inspiraron.&lt;br /&gt;Intenté escribir estos textos teniendo en cuenta a una amplia variedad de lectores. Por ende, quizás no satisfaga completamente a ninguno. Los académicos encontrarán profundas carencias y análisis algo superficiales, y los que pretendan un breve acercamiento podrán perderse en una maraña de citas, métodos y conceptos. Los contenidos pretenden colocarse en un lugar intermedio, y si dicen demasiado a los que quieran saber poco, y poco a los que quieran saber demasiado, entonces habrán logrado su objetivo: despertar inquietudes.&lt;br /&gt;Es desde tal esperanza desde la que ofrezco este [eternamente incompleto] trabajo, especie de bitácora en la que narro, con cierta estructura académica, los avatares del camino que me llevó a soñar bibliotecas en comunidades indígenas. Un camino que se inició en un lugar del que ya no recuerdo el nombre, ante un estante un poquito torcido, en el que algunos libros viejos y usados me guiñaban, sin saberlo, un ojo cómplice…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edgardo Civallero&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-7090079783102036131?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7090079783102036131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/7090079783102036131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/14.html' title='Un intento de prólogo'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-1646983858460949478</id><published>2007-09-29T05:15:00.003-07:00</published><updated>2009-11-05T03:22:03.591-08:00</updated><title type='text'>Bibliotecas en comunidades indígenas. ¿Por qué?</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada12BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La geografía latinoamericana está profundamente marcada por las raíces y huellas de sus pueblos originarios. “Descubiertos” por los expedicionarios europeos que se asomaban fuera de las fronteras de su propio mundo intelectual y espacial, estas civilizaciones poblaban sus tierras desde hacía milenios transitando caminos y desarrollando tradiciones culturales riquísimas, que formaban un entramado complejo, diverso y plural. Cientos de lenguas sonaban bajo esos cielos que presenciaron el devenir de estados y grupos, el nacimiento y la muerte de comunidades enteras y los conflictos y éxitos de millones de individuos.&lt;br /&gt;El resultado del encuentro (o quizás del “choque forzado”) entre los recién llegados y los residentes es de todos conocido. Los libros de historia nos hablan de las batallas, de las masacres, del genocidio, de la tortura, de la humillación y del olvido que vino después, con la esclavitud, la discriminación y la exclusión.&lt;br /&gt;Hablar de culturas indígenas siempre lleva al recuerdo de un pasado vergonzoso a veces, doloroso siempre. Sin embargo, tales pueblos no son un recuerdo difuso de tiempos pretéritos. A través de los siglos, sobrevivieron y supieron adaptarse -sin olvidar su identidad, en la mayoría de los casos- a las nuevas circunstancias socio-políticas, a los nuevos esquemas económicos, a las nuevas situaciones culturales y laborales, a los repartos de tierras (de sus tierras), a los estereotipos y etiquetas que les fueron aplicados en todos los grados concebibles de apartamiento. Estos sobrevivientes, estos luchadores, estos resistentes viven hoy. Y no lo hacen “entre” nosotros, sino “con” nosotros. Aunque su sangre a veces esté mestizada, aunque algunas de sus costumbres se hayan debilitado y diluido en el seno de otra cultura dominante, aunque sean considerados minorías (aún cuando en muchos casos sean mayorías demográficas), aunque se los siga evitando, aquí siguen. Luchan, defienden sus raíces y sus frutos, florecen -aunque muchos no lo quieran ver-, crean, creen, crecen y buscan ocupar el lugar que les corresponde dentro de un universo que se empeña en pensarlos como reliquias de un pasado antiguo que desapareció hace tiempo.&lt;br /&gt;Aquellos que creen en las sociedades plurales y que defienden a ultranza el valor de la diversidad cultural y del multilingüismo reconocen inmediatamente la necesidad de apoyar la búsqueda de caminos de todas estas comunidades, numéricamente reducidas por los años de lucha, pero siempre animosas. Reconocen la importancia de evitar los enfoques y las perspectivas paternalistas y caritativas, las ayudas que parecen limosnas, los programas diseñados para imponer otras realidades distintas de las suyas propias. Reconocen la urgencia de actuar, de tomar partido, de dar la mano y apoyar el hombro en un trabajo que debió comenzar hace siglos pero que sigue siendo relegado a un futuro incierto.&lt;br /&gt;Es preciso iniciar un acercamiento a las problemáticas reales de los pueblos originarios latinoamericanos. Más allá de las estadísticas (inter)nacionales y de las declaraciones oficiales (que suelen quedarse siempre en las buenas intenciones y pocas veces pasan a la acción), más allá de las colaboraciones de organismos que intentan ayudar desde marcos culturales e ideológicos distintos, es necesario y urgente oír la voz de aquellos con quiénes queramos colaborar. Ellos, mejor que nadie, saben cuales son sus problemas y sus carencias, saben lo que quieren para su futuro, saben lo que buscan... Ellos conocen las soluciones precisas a sus problemas, aunque, por motivos diversos, no pueden implementarlas. Oyéndolos, entendiéndolos y cooperando estrechamente con ellos (perspectiva de desarrollo de base) es como debemos iniciar cualquier programa de colaboración. No somos héroes ni salvadores: solamente manos que pretenden ayudar, colaborar, acompañar en el largo camino de recuperación de identidades y fuerzas.&lt;br /&gt;La biblioteca puede (y debe) jugar un papel fundamental y decisivo dentro de la reorganización y revitalización cultural y social de las comunidades indígenas. Como pulmón cultural y gestora de memorias, nuestra institución puede realizar su aporte en procesos de recuperación de historias e identidades perdidas; fortalecimiento de la tradición oral y las lenguas amenazadas y debilitadas; promoción de la alfabetización y la educación primaria bilingües; garantía de derechos humanos básicos; difusión de información estratégica sobre salud, trabajo y desarrollo sustentable; provisión de herramientas de crecimiento y bienestar; disponibilidad de materiales para que las personas tengan oportunidad de encontrarse con diversos relatos, textos e imágenes que puedan tenderles puentes hacia sí mismos y hacia otras vida, otros lugares y otras épocas; diversión, formación e información; sin olvidar la conexión del mundo indígena con la realidad internacional. No estaremos trabajando con grupos humanos estáticos e inactivos, sino con sociedades vivas y pujantes, con muchísimos deseos de progresar, de decir sus palabras, de gritar sus voces, de cantar sus cantos y contar sus cuentos. Con ganas de aprender, de adquirir lo mejor de la cultura dominante en su propio provecho, y de dar a esa cultura lo mejor de la propia. De eso se trata el diálogo intercultural, un diálogo que, en líneas generales, ha fallado a lo largo de cinco siglos y nos ha llevado a la situación actual de aislamiento, incomunicación e incomprensión.&lt;br /&gt;Desde un frío análisis bibliotecológico, una comunidad indígena se convierte inmediatamente en “usuarios” y “servicios”. Pero… ¿quiénes son esos usuarios? ¿Cómo viven? ¿Qué tienen y qué necesitan? ¿Cómo acompañarlos y colaborar con ellos para que lo consigan? Las respuestas a esas preguntas deben ser incorporadas en forma rápida a nuestros métodos de planeamiento bibliotecario, para que los resultados del mismo -la biblioteca, sus colecciones y actividades- respondan verdaderamente a las expectativas de la población indígena, ni más ni menos que como deberían responder a cualquier comunidad de usuarios. No se trata de adaptar un modelo ya usado a unas circunstancias “especiales”: los transplantes extraños suelen fracasar y ser rechazados por cualquier sistema orgánico. Se trata de crear nuevas prácticas, únicas e imaginativas, que se adapten continuamente a la evolución propia de cualquier grupo humano a través de una metodología de investigación-acción. Quizás sea saludable incorporar categorías y metodologías procedentes de otras disciplinas. De hecho, la interdisciplinariedad puede enriquecer nuestros horizontes y puntos de vista, proporcionándonos más instrumentos para la investigación y la actividad, además de nuevas y valiosas perspectivas de la realidad.&lt;br /&gt;Los contenidos de este sitio &lt;em&gt;web&lt;/em&gt; (en especial los libros digitales) pretenden dar algunas directrices sobre el trabajo bibliotecológico con comunidades indígenas, así como fomentar el pensamiento independiente, la discusión de ideas y el planteamiento de nuevas posibilidades. Pretenden superar barreras seculares, abrir caminos y sendas, propiciar la reflexión y la iniciativa. Y, por sobre todas las cosas, pretenden presentar un concepto muy básico pero muy olvidado: igualdad. Cuando los pueblos, las sociedades y los individuos logran verse cara a cara, de igual a igual, etiquetas como “especiales” desaparecen, y sólo quedan personas que deben darse la mano para continuar caminando en conjunto, en equipo, como compañeros y no como rivales. Entendiendo y superando las diferencias, por un lado, y buscando y descubriendo las coincidencias por el otro, pero a la vez.&lt;br /&gt;Esa tiene que ser la mayor fortaleza de una biblioteca: mostrar y demostrar que “nosotros” somos como “ellos” y “ellos” son como “nosotros”. Que no existen “bibliotecas indígenas” y “bibliotecas no indígenas”, sino “bibliotecas”. Y que no hay “mi mano”, “tu mano” y “su mano”, sino “nuestras manos”. Y nuestra imaginación.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-1646983858460949478?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1646983858460949478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1646983858460949478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/11.html' title='Bibliotecas en comunidades indígenas. ¿Por qué?'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-9124996412182787268</id><published>2007-09-29T05:15:00.001-07:00</published><updated>2009-11-05T03:25:59.162-08:00</updated><title type='text'>Acercamiento al contexto</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada13BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al intentar aproximarse al rol que pueden jugar las bibliotecas en el seno de las comunidades social, política y culturalmente más castigadas, olvidadas y discriminadas del planeta, se debe comenzar por preguntarse “¿qué?”. ¿Qué problemas intentarán paliar esas bibliotecas, que necesidades y carencias, qué ausencias y olvidos? ¿Y qué postura asumirán al hacerlo, desde qué perspectiva, con qué grado de compromiso? Analizar brevemente el panorama latinoamericano (en el cual destaca la presencia de los pueblos originarios) y las responsabilidades sociales de los bibliotecarios en ese teatro y con esos protagonistas, es un paso previo obligatorio al desarrollo de ideas como el “cómo”, el “dónde” y, sobre todo, el “porqué”.&lt;br /&gt;Las dos secciones citadas al pie están basadas, principalmente, en los contenidos del artículo del autor titulado “Responsabilidad social del bibliotecario en América Latina: un intento de ensayo”, publicado en su versión española en la revista peruana &lt;em&gt;Biblios&lt;/em&gt; (2006) (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/archive/00005839"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;) y en su versión inglesa en la estadounidense &lt;em&gt;Progressive Librarian&lt;/em&gt; (2007) (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/archive/00008881"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;). Asimismo, se han usado ideas del texto escrito como prólogo bilingüe para el libro de la bibliotecóloga canadiense Toni Samek &lt;em&gt;Librarianship and Human Rights: a XXI century guide&lt;/em&gt; (2007) (&lt;a href="http://eprints.rclis.org/archive/00009207"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;) y de la conferencia &lt;em&gt;El rol social de las bibliotecas en Latinoamérica&lt;/em&gt; presentada en el I Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile (2006).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parte 1 - América Latina: problemas y soluciones (&lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/09.html"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;Parte 2 - El rol social del bibliotecario (&lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/08.html"&gt;&lt;em&gt;link&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-9124996412182787268?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/9124996412182787268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/9124996412182787268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/10.html' title='Acercamiento al contexto'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-5859828627076520020</id><published>2007-09-29T05:14:00.015-07:00</published><updated>2009-11-05T03:28:28.472-08:00</updated><title type='text'>América Latina: problemas y soluciones</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada14BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Una historia entre nieblas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor uruguayo Eduardo Galeano tituló a uno de sus más famosos libros “Las venas abiertas de América Latina”. Sólo aquellos que han visto de cerca la realidad social latinoamericana comprenden que no usó una metáfora. Los pueblos de este enorme continente ocultan, tras su natural alegría, pasión y entusiasmo, centenares de heridas abiertas que nunca terminan de cerrarse.&lt;br /&gt;Antes de la llegada de los europeos a territorio americano, las sociedades aborígenes –muchas de ellas conformando altas y riquísimas culturas- no vivían precisamente en paz y armonía. Las “leyendas rosas” divulgadas por escritores, historiadores y movimientos indigenistas latinoamericanos distan mucho de reflejar la realidad dura y conflictiva en la que vivían esas comunidades, la cual es propia de cualquier grupo humano en cualquier punto del planeta. Se mataba y se moría por poder, se dominaba y se conquistaba, se invadía y se explotaba.&lt;br /&gt;Sin embargo, la conquista europea trajo a América –como más tarde llevaría a otros continentes- un esquema social, económico y político que perduró por siglos y que sumió al continente entero en las sombras: el colonialismo.&lt;br /&gt;Basado en la coerción militar, en la negación cultural, en la violenta eliminación de poblaciones completas y en la destrucción sistemática de estructuras socio-políticas, ambientales, económicas y productivas pre-existentes, la conquista y colonización de América logró someter a millones de personas a un régimen que rozó el esclavismo, conformando, a la vez, una elite poderosa que dirigía los destinos de individuos y territorios de acuerdo a sus intereses materiales.&lt;br /&gt;Generalizar es una equivocación, y creer en esta “leyenda negra” como en algo absoluto sería tan erróneo como dar crédito a su par “rosa”. Cientos de culturas originarias sobrevivieron hasta nuestros días y, en algunos aspectos, los sistemas locales y extranjeros se fusionaron en forma inigualable, dando lugar a nuevas identidades regionales que asumieron lo mejor –y lo peor- de sus predecesoras. Millares de individuos lucharon por la justicia y el bienestar de sus sociedades, y muchos llegaron al sacrificio propio en aras de sus ideas de libertad e igualdad.&lt;br /&gt;A lo largo de ese proceso de fusión e interminables luchas, se fueron sentando las bases de una nueva estructura social: elites europeas o europeizadas de comerciantes y políticos terratenientes, educados y conservadores, descollaban sobre una enorme base de campesinado indígena, negro, mestizo y mulato que se ocupaba de hacer producir las tierras que, antaño, pertenecieran a muchos de sus ancestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Independencia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El minero andino, el campesino centroamericano, el gaucho pampeano o el esclavo de las plantaciones caribeñas compartían un mismo origen indígena y un mismo destino: extraer beneficios de la tierra y de las manufacturas e industrias y destinarlos a los cofres de las clases altas. La falta de educación, de formación y de instrucción básica de estas mayorías era notable, y les impedía, por cierto, planificar un futuro mejor o buscar caminos alternativos. A pesar de todo, nunca dejaron de intentar lograr mejoras en sus condiciones de vida: durante los tres siglos de ocupación por parte de la corona hispana, las rebeliones populares (especialmente las nativas) fueron violentísimas, y los resultados, tristemente dramáticos &lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_edn1" name="_ednref1"&gt;[i]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Los primeros libros editados en América eran catecismos católicos usados para la evangelización de los pueblos locales, y gramáticas de lenguas indígenas empleadas principalmente para traducir tales catecismos &lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_edn2" name="_ednref2"&gt;[ii]&lt;/a&gt;. Se dominaba con la espada y se amansaba con la cruz, y con el Libro se enseñaba a poner la otra mejilla a gentes que no fueron consideradas como seres humanos racionales –y por ende, sujetos de derecho, no esclavizables- por las leyes españolas hasta mediados del siglo XVI &lt;a style="mso-endnote-id: edn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_edn3" name="_ednref3"&gt;[iii]&lt;/a&gt;. Los libros llegados desde Europa –difusores de las ideas en boga en aquel continente- eran bienes escasos y muy preciados, y fueron los que comenzaron a esparcir, a fines del siglo XVIII, ideas revolucionarias en los estratos alfabetizados de las sociedades latinoamericanas.&lt;br /&gt;De tales estratos, fueron los criollos –descendientes de españoles nacidos en América- los que iniciaron las rebeliones contra el poder imperialista ibérico. Miembros de una clase media acomodada, educada y liberal, y movidos por las ideas de la Revolución Francesa (además de por sus intereses propios), estos individuos encendieron la hoguera idealista y combativa que haría arder el continente entero durante la primera mitad del siglo XIX y que desembocaría en la constitución de los actuales estados nacionales independientes.&lt;br /&gt;Sin embargo, y si bien la educación, la imprenta y el libro se extendieron, y con ellos la alfabetización, la cultura, el desarrollo y la recuperación de tradiciones regionales, los eternos oprimidos siguieron en su sitio. Se habían liberado de muchos yugos, ciertamente, pero las nuevas sociedades nacionales –que pronto olvidaron sus ideales igualitarios y libertarios y crearon nuevas elites de poder extranjerizadas- continuaron manteniéndolos en la misma situación. Incluso se los despreciaba, en comparación con la refinada cultura europea: lo tradicional y popular era una tosca curiosidad; la realidad campesina era vulgar e inferior; los reclamos laborales, rebeliones de pobres desgraciados; las reacciones violentas, bandidaje que debía ser duramente castigado…&lt;br /&gt;Docenas de movimientos populares se levantaron en América desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, especialmente cuando el poder local –que siguió siendo siempre sirviente leal de poderes europeos y norteamericanos- era tomado por manos militares. Campesinos, desposeídos, intelectuales, idealistas y muchísimos sacerdotes se agruparon en torno a grandes figuras que hicieron historia y que fueron, lentamente, implantando algunos cambios definitivos. La instrucción, entretanto, se propagaba de la mano del libro, la escuela y la biblioteca, y no sólo se difundió cultura, sino nuevas ideas, cortando cadenas y esposas, descubriendo ojos y oídos, eliminando mordazas y liberando mentes de ataduras seculares &lt;a style="mso-endnote-id: edn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_edn4" name="_ednref4"&gt;[iv]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Surgieron los grandes héroes populares: Zapata, Sandino, Preste, Torres, Guevara, Castro… y miles de luchadores anónimos que cayeron en los combates o que desaparecieron en las épocas turbulentas de dictaduras y guerras sucias. También surgieron los que lucharon con el canto, la palabra y las ideas: escritores, músicos, poetas, pintores…. Todos ellos reflejaron el alma del pueblo, de un pueblo dolido que nunca aprendió a rendirse.&lt;br /&gt;La historia siguió su curso, lenta e inexorablemente, y las estructuras, de una u otra forma, intentaron mantenerse. Las voces nunca callaron, aunque fueran silenciadas con balas y torturas, o amordazadas con censuras y destierros. Nunca callaron porque el sufrimiento y la injusticia nunca cesaron. Cinco siglos igual: nuevas formas y protagonistas para viejas estructuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sombras y luces de hoy&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;América –la protagonista de toda esta historia- es un continente vigoroso, con una producción intelectual y creativa imponente y avanzada, con industrias propias y recursos inmensos. Pero, socialmente, es un continente eminentemente rural y campesino, aunque gran parte de su población se hacine alrededor de grandes núcleos urbanos, viviendo en condiciones precarias, entre la pobreza y la marginalidad de las que esas gentes intentaban escapar cuando dejaron el campo, la selva o las montañas. La realidad social es demasiado compleja como para reflejarla en unas pocas líneas, pero, básicamente, las ciudades exhiben poblaciones marginales que subsisten en niveles alarmantes de pobreza, y los espacios rurales son territorios a los que escasamente se presta atención en su faceta humana.&lt;br /&gt;Los problemas son los mismos: en las ciudades, falta de trabajo, exclusión social, ausencia de educación y planificación familiar, delincuencia, drogadicción, pérdida de identidad y violencia; en las áreas rurales, problemas sanitarios, analfabetismo, pérdida de la cultura local, pobreza y desnutrición, explotación laboral, violación de derechos y discriminación de minorías. El trabajo social más urgente está dirigido a paliar el hambre, las enfermedades y la violencia, intenta mejorar las condiciones ambientales y la vida comunitaria (con especial énfasis en mujeres y niños) y trata de implementar proyectos de desarrollo de base para generar alternativas válidas de crecimiento local.&lt;br /&gt;Lo urgente no debería significar el olvido de lo importante. Sin embargo, los esfuerzos nacionales se han concentrado mayoritariamente en solucionar aquello que consideran de extrema urgencia, posponiendo eternamente la atención a los puntos de importancia, entre los cuáles la (in)formación se cuenta como uno de los principales. En este aspecto, los sistemas de escuelas y bibliotecas reflejan debilidades seculares que nunca terminan de solucionarse.&lt;br /&gt;Concretamente en el contexto bibliotecológico, la ausencia de programas de alfabetización, educación, formación laboral e información legal y sanitaria (o la debilidad de los existentes) dentro de las bibliotecas es palpable tanto en el ámbito rural como en el urbano. Este problema se plantea como uno de los principales desafíos de los gobiernos nacionales, quienes, además de padecer (y perpetuar, en ocasiones) debilidades y errores internos, sienten la Brecha Digital en sus propios territorios (y fuera de ellos) y se enfrentan con una Sociedad del Conocimiento y la Información que jamás detiene su frenética carrera y que nunca espera por los rezagados.&lt;br /&gt;Este panorama –ciertamente oscuro- no excluye la existencia, en América Latina, de iniciativas y propuestas institucionales valiosas y exitosas. Las experiencias de desarrollo social (y, puntualmente, las educativas y bibliotecológicas) llevadas a cabo en todo el continente son impresionantes, y se destacan por su creatividad, sus excelentes logros y, sobre todo, por la obtención de grandes resultados con ínfimos recursos. Por otro lado, sería erróneo plantear que la totalidad de la población latinoamericana está sumergida en la crisis y enfrenta los problemas citados: las situaciones conflictivas y de carencia existen en abundancia, ciertamente, pero se localizan en focos concretos y, si bien su solución es ardua y compleja, no es imposible.&lt;br /&gt;En la actualidad, nuevos vientos soplan sobre Latinoamérica. A pesar de que las potencias extranjeras continúan colocando su bota sobre el cuello del continente, y de que las clases dominantes pretenden seguir manteniendo sus tradicionales formas de poder, dominio y opresión, los movimientos populares y progresistas –de clara perspectiva izquierdista- están tomando las riendas de los destinos nacionales y cambiando, lentamente, el panorama social y el curso de los acontecimientos. Las tendencias que avalan dicho cambio, el progresivo giro político hacia formas socialistas, el pago de las deudas externas y la creación de alianzas regionales internas, delatan la voluntad de crear una fuerte identidad política y social, basada en la propia realidad del continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pueblos silenciados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sociedades indígenas de las Américas han protagonizado, con mayor o menor intensidad, la historia del continente. Violentadas y masacradas primero, esclavizadas luego, discriminadas por sus propios compatriotas más tarde, estos grupos humanos –siempre presentes, en una u otra forma - han participado en fenómenos sociales y políticos de gran envergadura y, en las últimas décadas del siglo XX, han levantado sus banderas y su identidad en busca de justicia, de equilibrio, de igualdad y de solidaridad, reclamando su justo derecho a una vida completa, sin vacíos, ausencias u olvidos, sin etiquetas ni marcas que los marginen. Los movimientos indigenistas han florecido, a veces exhibiendo comportamientos radicales que expresan una humillación de siglos y que buscan recuperar los pasos y los tiempos perdidos &lt;a style="mso-endnote-id: edn5" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_edn5" name="_ednref5"&gt;[v]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Si bien sus características y reclamos necesitarían de un análisis muy profundo, deben destacarse aquí sus fuertes reivindicaciones y pedidos por conservar su identidad, su cultura, sus lenguas originarias y sus conocimientos tradicionales, y por recibir servicios de información y educación que respondan tanto a sus necesidades como a sus rasgos únicos. En este sentido, reconocen la imperativa importancia de recordar quiénes son para poder saber de dónde vienen y hacia dónde van, y la de educar a sus hijos usando sus propios métodos y su propia información relevante, sin que ello implique olvidar o rechazar los saberes y tecnologías actuales. En este campo, la biblioteca –aliada íntima de la escuela- puede y debe jugar un rol preponderante a la hora de recuperar acervos casi olvidados, de organizarlos –en formas sonoras o escritas, en las lenguas madres y las oficiales- y de emplearlos y difundirlos en todos aquellos espacios convenientes y pertinentes, de forma que los pueblos originarios puedan (re)conocerse y ser (re)conocidos, comprender(se) y ser comprendidos, expresarse y conocer otros modos de expresión.&lt;br /&gt;El papel activo que deben asumir las bibliotecas a la hora de proporcionar servicios actualizados, multiculturales, respetuosos y comprometidos con la realidad que representan y a la que sirven, es parte de un rol social que todas las unidades de información y educación deben jugar en pos del crecimiento, desarrollo y bienestar de cada uno de sus usuarios. A través de ese rol, es posible construir historias futuras y evitar que se recorran nuevamente caminos ya transitados, caminos que son recordados con tristeza por las cicatrices que dejaron en la piel de muchos seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_ednref1" name="_edn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;[i] Como ejemplos indígenas pueden citarse la rebelión Quechua del célebre Tupaq Amaru II, que jaqueó al poder español del Cuzco entre 1780-1 y terminó con la cruel ejecución de sus líderes; la Aymara de Julián Apasa (llamado Tupaq Khatari, “el rebelde real”) en 1781, que sitió en dos ocasiones la antigua ciudad de La Paz, y que corrió la misma suerte que la de su par cuzqueña; la de los Guaraní de las misiones del Paraguay contra las fuerzas esclavistas españolas y portuguesas (“guerras guaraníticas”) en 1756, que finalizó en una masacre; los grandes alzamientos de los Diaguita (“guerras calchaquíes”), que amenazaron por años (1561-3, 1630-1637 y 1655-1667) a las ciudades hispanas del noroeste argentino, y que tuvieron un final terriblemente sangriento; o la larga rebelión de los Mapuche y otros grupos de estirpe araucana del centro-sur de Chile, quienes, si bien sufrieron importantes reveses históricos, nunca fueron derrotados totalmente. Muchos de estos pueblos, al igual que otros que no protagonizaron acontecimientos de tan gran magnitud, continúan hoy luchando por sus tierras, su identidad y sus derechos.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_ednref2" name="_edn2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;[ii] Ejemplos de primeras publicaciones editadas por tempranos impresores americanos son la “Breve y mas compendiosa doctrina christiana en lengua mexicana y castellana” impresa por Cromberger en 1539 seguida por una Doctrina en 1545, otra en 1546 y un “Arte de la lengua mexicana” de Fr. Andrés de Olmos en 1547; la “Grammatica, o arte de la lengua general de los Indios de los Reynos del Peru” compuesta por Fr. Domingo de Santo Tomás en 1584 e impresa por Antonio Ricardo en la Ciudad de los Reyes (Perú); el “Arte de la lengua Aymara, son una sylva de sus frases y su declaracion” de Fr. Ludovico Bertonio, impreso por Del Canto en Juli en 1612; el “Arte y gramatica general de la lengva que corre en todo el Reyno de Chile” de Fr. Pedro de Valdivia, impreso, también por Del Canto, en Lima en 1606; o los numerosos textos que salieron de la prensa itinerante de las misiones jesuíticas de la provincia del Paraguay, la cual, ya en 1705, se desplazaba de comunidad en comunidad a través de la selva dando a luz artes, vocabularios, gramáticas, catecismos y doctrinas en Avá-Ñe´é (lengua Guaraní).&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_ednref3" name="_edn3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;[iii] Si bien en junio de 1537 la bula &lt;em&gt;Sublimis Deus&lt;/em&gt; de Pablo III –repitiendo la idea de otras anteriores- reconocía que los “indios” eran “seres racionales” con derecho a su libertad y con capacidad para comprender (y con derecho a abrazar “La Fe”, predicada por métodos pacíficos), tal “racionalidad” continuó siendo puesta en duda por años, y fue tema central en la “Disputa de Valladolid” (1550-1), famoso debate entre Fr. Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda. Las Casas, celebérrimo defensor de los pueblos originarios de América, proclamó que los habitantes nativos del “Nuevo Mundo” eran seres humanos con almas humanas y derechos humanos; Sepúlveda –respetando una creencia religiosa medieval basada en la teoría aristotélica de la “Esclavitud Natural”- proclamó que no eran más que bárbaros irracionales que, por ende, podían ser hechos esclavos, siento totalmente justa la guerra en su contra. La “Disputa” no tuvo resultado concreto; sin embargo, en conjunción con las “Leyes Nuevas” de 1542 y con otros esfuerzos de Las Casas, se logró que los duros regímenes de encomienda se suavizaran y que muchos europeos –en especial los religiosos- se acercaran a las culturas indígenas desde otra perspectiva, más humana quizás. A pesar de todo, la actitud discriminadora, racista e inhumana de considerar al “indio” como “salvaje” ha continuado en vigencia hasta nuestros días, como lo demuestran, por ejemplo, los vacíos en muchas legislaciones nacionales latinoamericanas, las actitudes populares en muchas sociedades del continente o la vergonzosa inclusión, hasta la década de los 60´, de los pueblos indígenas en el apartado “Zoología” de textos escolares argentinos.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_ednref4" name="_edn4"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;[iv] Aunque a veces esa “instrucción” fuera (y aún sea) una herramienta aculturadora, dominadora, reproductora de antiguos sistemas, discriminadora, adoctrinadora y, sobre todo, nada educadora... La escuela como institución se ha ocupado, en muchas ocasiones, de perpetuar antiguos esquemas sociales y estructuras mentales obsoletas que no hacen más que continuar encadenando a sus “educandos” a ideas de antaño, mucha de las cuáles violan abiertamente sus principales derechos. En el caso de las escuelas a las que asisten niños indígenas, es usual que se les niegue su derecho a expresarse en su lengua madre o a estudiar en su lengua y cultura original en forma intercultural y bilingüe (derecho orgullosamente proclamado por la mayoría de las Constituciones de América Latina). Más allá, la escuela los margina, los discrimina y los coloca en la posición en la cual la sociedad “dominante” desea tenerlos: en la base de la estructura de poder.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn5" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=5859828627076520020#_ednref5" name="_edn5"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;[v] La realidad de los movimientos socio-políticos denominados “indigenistas” es complicada, y refleja la complejidad de su problemática. A lo largo de la primera mitad del siglo XX, muchos pueblos originarios comenzaron a recuperar su cultura y su identidad de la mano de antropólogos e historiadores que quizás no proporcionaron una información exacta del pasado de dichas culturas. Muchas sociedades indígenas se apropiaron de rasgos que, en origen, no poseían o que, desaparecidos, intentaron ser recuperados fuera de contexto. Ejemplos claros son las ofrendas a la Pachamama entre los Huarpe argentinos (que, históricamente, nunca las practicaron); el uso de lenguas desaparecidas, a partir de incompletos diccionarios coloniales, por parte de otras etnias de la región; la realización de artesanías arqueológicas por parte de supuestos descendientes mestizos de culturas extintas o el empleo de indumentaria y símbolos pre-hispánicos por parte de grupos que jamás conocieron su uso. Esta utilización errónea de rasgos culturales antiguos quizás se explique por el intenso deseo de recuperar una identidad destrozada y enterrada por la fuerza hace siglos; sin embargo, las confusiones logradas (y su subsiguiente uso desequilibrado por parte de algunos individuos) han proporcionado a dichas actitudes una pátina de descrédito.&lt;br /&gt;Otras sociedades convirtieron sus reclamos étnicos en reclamos políticos, entrando en arenas de posicionamientos de poder que desvirtuaron por completo sus reclamos y sus luchas originales. El uso de tradiciones culturales indígenas –medicina, música, arte, literatura oral- en ámbitos comerciales y turísticos por parte de individuos auto-proclamados “indígenas” (lo fueran o no) también se ha sumado a este movimiento de “recuperación” que, en realidad, sólo ha logrado desvirtuar los objetivos originales y ha causado más problemas que ofrecido soluciones.&lt;br /&gt;Afortunadamente, a finales del siglo XX, verdaderos movimientos nativos –como los localizados en Chiapas (México), Bolivia, Guatemala, Perú, Brasil y el sur de Chile- han vuelto a colocar la “cuestión indígena” en su justo sitio y la han proyectado a nivel (inter)nacional, logrando resultados que, al día de hoy, si bien no son completos, son prometedores y demuestran un abordaje más serio. Debe señalarse, como último punto, que siempre existieron comunidades que, a lo largo de los siglos, ha continuado practicando y viviendo su cultura de manera cotidiana (a pesar de las numerosas prohibiciones y barreras) sin necesidad de exhibirla, proclamarla, reclamarla o teñirla con tintes políticos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-5859828627076520020?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5859828627076520020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/5859828627076520020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/09.html' title='América Latina: problemas y soluciones'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-56707796819708728</id><published>2007-09-29T05:14:00.013-07:00</published><updated>2009-11-05T03:31:33.049-08:00</updated><title type='text'>El rol social del bibliotecario</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada15BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El poder de la información&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La información representa poder. Poder en todas las facetas imaginables: económico, social, político... El poder para manejar recursos, para generar bienestar, para controlar vidas y para negarlas...&lt;br /&gt;Un poder tan grande siempre suele permanecer en las manos de unos pocos, los pocos que, como señalaría Benedetti en su poema, buscan “salvarse”. Precisamente, por todo lo que significa e implica tal poder, muy pocas veces se comparte.&lt;br /&gt;El conocimiento humano es un acervo que ha sido construido pacientemente a lo largo de siglos, con el aporte de cada uno de los individuos de una sociedad. Desde que la especie humana fue capaz de organizar sus ideas en sonidos, y los sonidos en palabras musitadas o gritadas en una Babel de lenguas, la información comenzó a ser un patrimonio de cada cultura, un bien que se perpetuaba de padres a hijos, de generación en generación a través de las arenas del tiempo.&lt;br /&gt;Esa información permitía recolectar las hojas que curaban una enfermedad específica, o elegir el momento propicio para enterrar las semillas en el vientre de la gran madre y esperar que la cosecha germinara. Permitía comprender el movimiento de los cielos, el lento transitar de los rebaños de nubes, el soplo del viento y el galope de las aguas. Permitía identificar las rocas que contenían el cobre, el hierro o el estaño, esos metales que luego brillarían bajo el sol antiguo, una vez forjados y pulidos en forma de herramientas o de armas...&lt;br /&gt;Esa información, ese saber acumulado siglo tras siglo, puesto en práctica, corregido y mejorado cada día con el descubrimiento de nuevos fenómenos y con el nacimiento de nuevas ideas, se aprovechó para elevar desafiantes zigurats en el desierto mesopotámico, y para que las pirámides egipcias proclamaran el poder de los faraones. Ese conocimiento posibilitó que los fenicios surcaran el mar, que los coreanos cocieran la porcelana y que los chinos hilaran la seda y trabajaran el jade...&lt;br /&gt;Todo ese conjunto de datos estructurados como información fue transmitido a través de expresiones artísticas y orales, y fue compartido por todas las sociedades, pues beneficiaba a todos sus miembros. Sin embargo, de forma progresiva, una parte importante de aquel conocimiento –quizás la más estratégica, la más vital- comenzó a guardarse como un secreto, en manos de aquellos que detentaban el poder. Justamente ese saber los hacía poderosos, pues lo que conservaban en sus manos era de una utilidad decisiva para el resto del grupo.&lt;br /&gt;Aquellas sociedades incipientes, que lentamente iban ocupando sus lugares en la geografía y en la historia de nuestro planeta, comenzaron a tornarse estructuralmente complejas. Aparecieron pirámides de poder que organizaban a la sociedad en estratos y que colocaban a cada individuo en un nicho determinado, con unos derechos y unas posibilidades concretas. Nació el comercio, la artesanía, los tributos y la administración estatal. Y en este contexto se desarrolló una herramienta necesaria para la organización y gestión del trabajo, los excedentes y las riquezas &lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_edn1" name="_ednref1"&gt;[i]&lt;/a&gt;: la escritura, un sistema de codificación gráfica de aquellos conceptos y datos que, hasta el momento, se habían conservado oralmente. El volumen de información manejada era ya tan alto, que continuar usando la palabra hablada para su transmisión se presentaba como una tarea imposible.&lt;br /&gt;Aquellos que aprendieron y emplearon las destrezas de la lecto-escritura (funcionarios, sacerdotes, regentes...) adquirieron un don especial: el de organizar el saber del presente y moldear el que se transmitiría a las generaciones futuras. Así, los escribas &lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_edn2" name="_ednref2"&gt;[ii]&lt;/a&gt; administraron los excedentes de la producción agrícola y los tributos (derivándolos hacia las arcas de los ricos), escribieron la historia (consignando la versión y la visión de los vencedores), proclamaron las glorias de los héroes y gobernantes de turno (denigrando o silenciando totalmente la de los vencidos y oprimidos) y anotaron las leyes de la tierra y las del cielo, esas que regían en el Más Allá y que, supuestamente, eran dictadas por los propios dioses. Con el tiempo las mismas letras y los mismos códigos sirvieron para que los filósofos apuntaran sus devaneos y sus pensamientos, y para que los poetas y literatos salvaran del silencio sus tragedias, sus odas y sus comedias, preservándolas para públicos futuros. La escritura conservó para la posteridad una parte -mínima- del conocimiento humano, pero al mismo tiempo creó una de las barreras más implacables que ha sufrido el hombre: el analfabetismo. Los canales orales siguieron funcionando (hasta la actualidad) pero el conocimiento y la información estratégica se encerraron para siempre en el misterio de las diferentes combinaciones alfabéticas que comenzaron a poblar el mundo. En consecuencia, conocer la escritura y controlar la información significó poder: el poder que posee el que sabe.&lt;br /&gt;Los años se convirtieron en décadas, y las décadas en siglos, y fueron muchas las naciones, civilizaciones y culturas que, a lo largo de ese tiempo, dejaron las huellas de su paso por la tierra. En todas ellas, una enorme proporción de la población jamás supo escribir, o no tuvo acceso a la información estratégica necesaria para el progreso de su sociedad y para el logro de un bienestar básico. En Europa, tras la caída de Roma y sus legiones victoriosas, el saber lentamente urdido en los telares de la Antigüedad clásica se refugió en los monasterios religiosos, mientras otro saber, más práctico, era forjado en las fraguas de los pueblos hasta entonces llamados “bárbaros”. Ese conocimiento permitió perfeccionar técnicas de navegación y medicina que llevaron al descubrimiento de nuevos horizontes externos e internos; permitió el desarrollo de ingenios y artefactos que mejoraron la agricultura y la industria; permitió el crecimiento y el progreso económico... Pero también permitió la creación de armas que mataran en forma más eficiente. Todo aquello que tiene un lado luminoso tiene también un lado oscuro, y el saber no iba a ser la excepción.&lt;br /&gt;Las tierras que rodeaban al Mediterráneo se convirtieron en un verdadero crisol, donde los pueblos arábigos y norteafricanos, los eslavos, los nórdicos y los orientales comenzaron a fundir sus acervos tradicionales. Este periodo de gestación –que muchos consideran, erróneamente, una edad oscura- dio paso al Renacimiento del mundo europeo. Y fue durante esa etapa, cuando se difundió un instrumento de reproducción de la escritura ya empleado en tierras asiáticas desde hacía siglos: la Imprenta. Con los tipos móviles popularizados por los técnicos alemanes, y el papel traído por los árabes a la península ibérica, los libros comenzaron a nacer y a saltar de mano en mano, saciando una curiosidad y una sed de lectura soportada y reprimida durante siglos. Sin embargo, aún era necesario saber leer para poder tener acceso a ese conocimiento estampado en tinta azabache sobre una lámina gruesa. Y era necesario disponer de fondos para comprar esos libros que, en un principio –y hasta la revolución industrial- no fueron un bien de consumo masivo, sino un material especial que empleaban personas con cierto nivel intelectual... y algunos burgueses que llenaban sus estanterías para aparentar.&lt;br /&gt;Poco a poco, los libros comenzaron a convertirse en un bien más “popular”, y las ideas que transportaban en sus páginas comenzaron a iluminar miradas, a liberar mentes y manos de sus cadenas, a sembrar sueños en mentes fértiles, a pintar imágenes de mundos nuevos ante ojos que ni siquiera podían imaginar otras realidades que las que tenían delante a diario. La cultura de un mundo en ebullición comenzaba a estar al alcance de muchos más, aún cuando el analfabetismo jugaba puntos en contra de este proceso, y aún cuando el saber más valioso seguía encerrado en las cámaras de los estudiosos y los poderosos.&lt;br /&gt;Los relojes de la historia dejaron correr sus arenas lenta e inexorablemente. El mundo presenció encuentros de razas y creencias, choques de acero y de pólvora, barricadas en callejones y sombrías siluetas de muerte, revueltas y rebeldes, grandes inventos e ideas tristes, héroes y villanos, estrellas de David amarillas en solapas inocentes, hongos nucleares derritiendo ciudades dormidas, lobos vestidos de corderos y corderos disfrazados de lobos, monstruos vencidos y fantasmas por vencer... De una forma o de otra, la información jugó un papel crucial en el desarrollo de todos esos acontecimientos y en la vida de sus protagonistas. Y, de una forma o de otra, y hasta cierto punto, el conocimiento valioso estuvo siempre en manos de unos pocos. El progreso, el desarrollo, el “Primer Mundo”, la riqueza, el bienestar y el crecimiento sólo beneficiaron a una minoría: una enorme mayoría continuó del otro lado del gran muro de la educación, de la alfabetización, de la (in)formación, conservando a duras penas identidades y culturas e intentando sobrevivir en un mundo que los dejaba atrás, siempre atrás y abajo.&lt;br /&gt;Hoy, la información se ha convertido en el eje en torno al cual gira un mundo encorsetado en un paradigma bautizado como “Sociedad del Conocimiento”. La alucinante evolución de los medios de comunicación y el almacenamiento de datos digitales, han transformado el panorama mundial en todos sus aspectos, desde los políticos y económicos a los sociales y humanos. El saber puede enviarse de un lado a otro del planeta en cuestión de segundos, puede transportarse en el bolsillo grabado sobre una sencilla chapa de plástico... El saber puede envasarse, sellarse y entregarse a pedido del usuario final... Pero a pesar de tantos adelantos, avances y descubrimientos -que suenan a fábulas y a maravillas pero que son tremendamente reales-, a pesar de tantas creaciones y de tantas nuevas puertas abiertas, el sistema y la estructura siguen igual: poco ha cambiado. Aún hay informados y desinformados, aún hay pueblos enteros condenados a la ignorancia y al silencio, aún hay analfabetos, aún hay ricos y pobres. Sólo han cambiado las etiquetas y los actores. La “Sociedad del Conocimiento” ha generado nuevos núcleos de poder, ha creado nuevas brechas y diferencias y ha inventado nuevos analfabetismos. Una gran parte del mundo –en la que las sociedades indígenas quedan incluidas- continúa a la sombra del desarrollo social y del progreso mientras los poderosos de siempre -a pesar de sus discursos- mantienen el poder en sus manos y las compañías multinacionales ponen precio al saber valioso (medicina, biología, ingeniería, agricultura, genética, informática, telecomunicaciones) y alimentan sus cuentas bancarias.&lt;br /&gt;La información pasó a comprarse y a venderse, pasó a ser propiedad de aquel que puede pagarla. Los férreos derechos de autor hacen que incluso el arte y la literatura sean para los que puedan comprarlos y que la libre difusión se convierta en algo casi ilegal, a pesar de la lucha de aquellos que abogan por el Acceso Abierto. El conocimiento disponible en las redes digitales -abundante en cantidad y diverso en calidad- sólo puede ser accedido por aquellos que disponen de la tecnología y los conocimientos adecuados.&lt;br /&gt;El poder de la información sigue estando en manos de unos pocos, y los mecanismos que reproducen este sistema se han vuelto muy sutiles. Las sociedades pobres, desaventajadas, dejadas atrás (porque para que exista el poder y el poderoso debe existir su contraparte) siguen aquí, junto a nosotros, entre nosotros, con nosotros.&lt;br /&gt;Por nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliotecarios y desarrollo social&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bibliotecario ha sido testigo de todo este proceso desde el momento en que se grabaron los primeros signos en forma de cuña sobre las tablillas de arcilla de Ur. El rol de la biblioteca ha ido cambiando a lo largo de los siglos, evolucionando y adaptándose flexiblemente a las nuevas características de las sociedades usuarias, a los nuevos formatos de materiales a conservar y gestionar, a los nuevos saberes transmitidos, a las distintas lenguas y escrituras... De mero depósito de documentos pasó a ser nido de intelectuales, refugio de clásicos en edades “oscuras”, escaparate de tesoros adornados, fuente de saber básico, apoyo al desarrollo y gestora de memorias. Muchas veces ha sido cómplice del poderoso y lo ha servido. Sin embargo, muchas otras ha luchado por la alfabetización y la difusión del conocimiento, por la libre expresión y el libre acceso al saber, por la igualdad y la solidaridad.&lt;br /&gt;El bibliotecario pocas veces ha sido consciente del poder que descansa en sus manos y de la inmensa responsabilidad que significa gestionarlo. Inmerso en sus actividades tradicionales de conservación y organización, mareado quizás por los cambios vertiginosos que le han traído los nuevos tiempos, el bibliotecario parece no darse cuenta del importantísimo rol que puede jugar en la sociedad actual. Con el poder acumulado en una biblioteca –no importa lo pequeña que sea-, con la fuerza del conocimiento, cualquier profesional de la información puede generar cambios y facilitar el progreso y la solución de problemas, en especial en aquellos grupos humanos que han debido soportar por mucho tiempo condiciones tremendamente desfavorables.&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, el bibliotecario puede promover el desarrollo social de una comunidad.&lt;br /&gt;¿De qué se habla cuando se anota la frase “desarrollo social”? De acuerdo al Banco Mundial (Social Development to Work for the Poor, 2005 &lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;) el desarrollo social “trabaja hacia cambios más positivos y sostenibles para hacer sociedades más equitativas, inclusivas y justas”. La FLACSO agrega que “sus objetivos son la creación de condiciones y oportunidades para que los individuos tengan vidas largas, sanas y dignas”. El Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, en su Factsheet, declara que trata de asegurar relaciones más equitativas entre personas. El Banco de Desarrollo de Asia insiste en la idea de acceso equitativo a los beneficios sociales y económicos del desarrollo. Finalmente, los expertos en desarrollo del Banco Mundial Lincoln Chen y Megnand Desai &lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; dicen que incluye bienestar fisco y psicológico, una ciudadanía sana y relaciones sociales armoniosas: no se habla sencillamente de una abundancia de bienes materiales.&lt;br /&gt;Llama poderosamente la atención la continua repetición de términos como “equidad” e “igualdad” en estos documentos internacionales, identificando y reconociendo, al menos sobre el papel, una situación que, en gran parte de nuestro planeta, lleva siglos de existencia: el desequilibrio entre ricos y pobres, poderosos y desposeídos, informados y desinformados, conectados y desconectados, saciados y hambrientos, sanos y enfermos... Un desequilibrio que los pueblos indígenas han sufrido en carne propia por siglos. El desarrollo social busca paliar esta diferencia tan pronunciada, pues una sociedad justa es aquella en la que todos sus individuos poseen las mismas oportunidades para desarrollarse socialmente y para alcanzar el bienestar. Y al hablar de “bienestar”, no se hace referencia sólo al económico, sino también al intelectual, el espiritual y el afectivo...&lt;br /&gt;Con los servicios y elementos que la biblioteca puede proporcionar se estarían habilitando algunas vías para el logro de este objetivo.&lt;br /&gt;La biblioteca puede colaborar en garantizar libertades y derechos humanos tan básicos como la educación, la información, la libre expresión, la identidad y el trabajo... Puede proporcionar herramientas para la solución de problemas de salud, violencia, adicciones y nutrición... Puede borrar todo tipo de analfabetismos, puede recoger tradición oral, puede difundir conocimientos olvidados y recuperar lenguas en peligro... Puede luchar contra el racismo y la discriminación, puede enseñar la tolerancia y el respeto, puede facilitar la integración en sociedades multiculturales... Puede dar voz a los que son mantenidos en silencio, fuerzas a los caídos, manos a los débiles... Puede demostrar la igualdad de todos los seres humanos y reconocer por igual los distintos sexos, edades, credos y razas... Puede difundir la solidaridad y la fraternidad, puede contar la historia de los vencidos, puede expresar las facetas mínimas de una maravillosa diversidad humana, puede perpetuar memorias insignificantes y grandiosas... Puede difundir el acceso abierto, puede liberar información de sus cadenas comerciales…&lt;br /&gt;Y también puede enseñar a leer: a leer las leyes que nos protegen y los contratos injustos que intentan explotarnos, y las noticias que nos cuentan qué pasa en nuestro país, y la historia verdadera de las luchas de nuestro pueblo, y las técnicas para solventar nuestras carencias... Y puede enseñar a escribir: a escribir nuestro nombre y nuestros recuerdos, nuestra historia y nuestra memoria, nuestras quejas y nuestros reclamos, nuestros sueños y orgullos... Y puede enseñarnos a sumar: a sumar nuestros recursos y nuestras manos, y nuestros presupuestos y nuestras posesiones... Las posibilidades de una biblioteca –en especial, en el marco de sociedades cadenciadas como suelen ser las indígenas- son amplias y ricas.&lt;br /&gt;En realidad, una biblioteca puede enseñar lo que desee enseñar, porque posee el arma más potente que existe sobre la Tierra. Ese arma no se carga con pólvora, no escupe fuego, ni siembra muerte: funciona a base de información, y de ella florecen ideas, comprensión, saber, inteligencia y cultura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ideas para un rol social&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro y la biblioteca no son el remedio total para males que, tal y como se analizó en el capítulo anterior, tienen cinco siglos de antigüedad en América Latina. Sin embargo, pueden realizar un enorme aporte para evitar que tales males sigan reproduciéndose en el futuro, y pueden agregar su grano de arena para intentar paliar los problemas en este presente incierto. Como reza el viejo dicho, “es mejor enseñar a pescar que regalar el pescado”. Las políticas paternalistas y caritativas no son saludables, ni la mejor solución para los problemas comunitarios. Los programas educativos probablemente no alcancen resultados inmediatos, pero asegurarán un mayor bienestar para las generaciones futuras, si se (re)piensan con un enfoque verdaderamente intercultural que construya, desde la propia diversidad, un espacio de comunicación entre pueblos y generaciones. .&lt;br /&gt;El “rol social” del bibliotecario se centra en realizar un correcto empleo de las herramientas que gestiona, en usar el poder que maneja para la mejora de las condiciones de vida de la comunidad de usuarios a la que sirve, garantizando el cumplimiento de todos sus derechos y fortaleciendo su camino hacia un mañana pleno. En este sentido, las bibliotecas “de trinchera” (públicas, populares, escolares, barriales, comunitarias, minoritarias, rurales...) juegan un rol preponderante al encontrarse en una posición privilegiada dentro de la comunidad, para comenzar a encender las chispas del cambio.&lt;br /&gt;En principio, algunos puntos a tener en cuenta por los profesionales de la información latinoamericanos a la hora de asumir un rol social dentro de su comunidad y su profesión, podrían ser los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Los bibliotecarios deben conocer profundamente a sus usuarios, deben oír sus necesidades, deben reconocerlas, identificarlas plenamente, comprenderlas y construir respuestas adecuadas a ellas desde su institución. Las políticas bibliotecarias deben elaborarse para responder específicamente a las necesidades de los usuarios y a sus recursos, empleándolos en forma inteligente. En este sentido, es preciso olvidar las modas, las palabras vacías, los programas inútiles, y concentrar los esfuerzos en la misión final de toda unidad de información: el servicio. Es preciso reconocer que la distribución de recursos y bienes en Latinoamérica es terriblemente desigual. En extensas zonas de muchos países del continente no existe una sola biblioteca ni recursos para crearlas (y son, evidentemente, las zonas que más las necesitan). Y las inversiones que se realizan –cuando se realizan- se hacen sin considerar las características y las necesidades del destinatario. Es frecuente ver donaciones gubernamentales de varias computadoras en centros comunales de poblaciones mayoritariamente analfabetas, cuando ese dinero podría haberse invertido en libros y campañas de educación. Por ende, las inversiones deben ser realizadas en forma adecuada. Es común, además, que se importen, de países “avanzados” y “desarrollados”, herramientas y modelos de trabajo que no se ajustan a lo que el usuario final necesita. Y es normal que todo implante de este tipo –extraño, artificial, forzado- sea rechazado por el receptor. Pocas veces tales modelos se adaptan a las realidades nacionales, regionales o locales antes de ser implementados, y, por ende, su fracaso suele ser estrepitoso.&lt;br /&gt;§ Los bibliotecarios deben despojar a sus unidades de información de toda cadena que limite, de cualquier forma, el acceso al saber por parte de sus usuarios. Deben olvidar muros y estantes y convertir sus bibliotecas en entidades dinámicas y flexibles, que salgan de sus edificios para encontrarse con sus destinatarios en las calles, en las escuelas, en las asociaciones vecinales, en las organizaciones culturales, en los barrios carenciados... Ahí es donde hace falta la información, ahí es donde pueden realizarse cambios, ahí es donde puede iniciarse el proceso de desarrollo social... Ahí, precisamente ahí, es donde residen las grandes desigualdades. Y, por ende, es ahí donde los bibliotecarios deben intentar inclinar la balanza hacia el lado más desfavorecido, ese lado que no tiene fuerzas o conocimientos para luchar con sus propias manos, por mucho que lo desee y lo busque.&lt;br /&gt;§ Los bibliotecarios deben aprender, adquirir mayor conocimiento y nuevas técnicas continuamente. Eso significa que deben abordar su profesión con la mente abierta, incluyendo en su acervo de experiencias y herramientas aquellas procedentes de otras áreas: historia, lingüística, educación, derecho... La bibliotecología no es un cuarto estanco ni un fósil museístico: es un verdadero arte, una disciplina que crece y evoluciona constantemente, como lo hacen sus usuarios. Es preciso, pues, aportar nuevas ideas, nuevos elementos que permitan a la profesión dar una respuesta adecuada a la sociedad contemporánea y a sus problemas.&lt;br /&gt;§ Los bibliotecarios son parte de su comunidad, y, como tales, no pueden desentenderse de los fenómenos que ocurren a su alrededor, en el seno de su propio grupo. Deben aceptarlos, encararlos, conocerlos y entender qué papel pueden jugar ellos dentro de los mismos. Refugiarse tras el mostrador o entre los estantes de la biblioteca sólo conducirá a vivir en una realidad virtual y ficticia, en una torre de marfil o en un museo de viejas reliquias. Ese camino llevará a la biblioteca a convertirse rápidamente en una institución completamente inútil, más parecida a un depósito de saberes anticuados y de páginas polvorientas que a la entidad viva y activa que debería ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actitud a asumir puede denominarse “responsabilidad social”, y puede resumirse en dos palabras: “compromiso” y “acción”. Compromiso con aquellas personas que podrían necesitar nuestros servicios, para brindarles la posibilidad de preguntarse y preguntarnos por aquello que la biblioteca les podría ofrecer. Y acción consecuente con el compromiso adquirido, más allá de toda ideología, más allá de todo preconcepto o prejuicio.&lt;br /&gt;La responsabilidad social de los bibliotecarios latinoamericanos aún no está plenamente desarrollada, aunque se encuentren, por doquier, ejemplos que rayan en el heroísmo. La educación bibliotecológica –con raras excepciones- contempla pobremente los aspectos populares y sociales de la profesión (esto no ocurre sólo en América Latina, pero quizás aquí sea más necesario, y, por ende, esta ausencia se note más) y no suele ocuparse de las bibliotecas “de trinchera”. Estas quedan en manos de profesionales que se sienten aislados, pero que luchan valerosamente por completar o mejorar su formación y por generar, con recursos casi inexistentes, servicios que respondan a las imperiosas necesidades de su comunidad. Ejemplos claros son las bibliotecas indígenas.&lt;br /&gt;Se ha dicho en muchas ocasiones que los bibliotecarios son simples técnicos, que son neutrales y que no se inmiscuyen en cuestiones políticas. De ser así, serían profesionales que transitan un sendero al costado del mundo. Ningún individuo que viva en sociedad puede ignorar lo que ocurre a su alrededor, o puede dejar de reaccionar al respecto sin asumir una posición determinada. En el caso puntual de los profesionales de la información –con un poder tan grande para iniciar procesos de cambio y mejora- la neutralidad y la pasividad serían una triste y enorme paradoja. Una paradoja que muchos cumplen a diario, desde sus estáticos y fríos puestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Responsabilidades&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La responsabilidad social del bibliotecario comienza por reconocer que el trabajo empieza en casa. Cada profesional tiene un deber ético para con su propia sociedad, donde quiera que trabaje, donde quiera que desee y quiera ayudar. La ayuda externa, las teorías, los largos artículos y las buenas ideas pueden colaborar; pero el detonante es reconocer que cada profesional tiene ese deber; que se debe a su comunidad, a su región, a su país, a su cultura y a su gente; que el cambio –pequeño, ínfimo- es posible, y que esa posibilidad está en sus manos.&lt;br /&gt;A partir de ese punto, hay que sumergirse en el problema, conocerlo, saber quién es esa gente, cuales son sus necesidades reales y sus expectativas de futuro, cuáles son sus recursos y sus posibilidades, y cuál es el mejor camino para ellos… según ellos. No se trata de ser héroes con grandes soluciones salvadoras: eso será rechazado o terminará fracasando. Se trata de no hacer tanto hincapié en las estadísticas y de empezar a dar más valor al lado humano de la historia, de usar observación participante, investigación-acción, descripción densa e historias de vida, y de interpretar con sentido común y utilizar con sensatez las cifras oficiales. Se trata de integrarse en el problema, de sentirlo en la propia carne y en la propia piel. En definitiva, pretendemos proporcionar soluciones desde un punto de vista de desarrollo de base: ¿qué se necesita? ¿qué se desea hacer? ¿cómo hacerlo? ¿con qué objetivo? ¿qué futuro se desea construir? ¿sirve lo que se tiene o lo que se quiere dar?&lt;br /&gt;Y las soluciones… jamás cambiaran toda la realidad. Cambiarán fragmentos, facetas, pequeñas porciones… Y eso ya será un milagro. Conviene aceptar esta situación desde el principio: las grandes soluciones no existen, no funcionan. Una realidad histórica no puede modificarse en unos pocos meses. Ni siquiera en años. El problema está en los cimientos, y, lamentablemente, es difícil cambiar esos cimientos sin destruir el edificio completo. Evidentemente, las perspectivas revolucionarias opinan que sí. Pero el empleo de violencia, el derramamiento de sangre de hermanos, el dolor de las pérdidas y las derrotas deberían evitarse. A veces funcionan, en algunas ocasiones son necesarias como válvula de escape para el dolor y la humillación de un pueblo sojuzgado por siglos, herido y maltratado. Pero pocas veces puede construirse algo nuevo sobre cimientos teñidos de sangre y llenos de cicatrices. Por ende, es preferible un lento –pero vigoroso y constante- trabajo de sustitución de ladrillos de los viejos cimientos, reemplazándolos por estructuras nuevas y firmes.&lt;br /&gt;Las soluciones deben ser pacientes y constructivas. Intentamos ofrecer las herramientas que la comunidad cree que necesita, de enseñar su uso (el correcto empleo) y de acompañar a los destinatarios en el camino del desarrollo, para que estos instrumentos realmente funcionen y beneficien. Se trata tan solo de eso: de escuchar y de acompañar suavemente, amigablemente. Puede ser un trabajo de años, pero es la única forma de lograr y cambiar algo. Miles de pequeñas experiencias en todo el continente avalan esta idea. Una idea que, como todas las planteadas en este capítulo, componen la perspectiva teórica y empírica aplicada para las poblaciones indígenas a lo largo de este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliotecas y pueblos indígenas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pueblos originarios –entre otros sectores étnicos y sociales- representan amplios colectivos de usuarios que necesitan ser escuchados y acompañados con visiones desprovistas de lástima o ingenuidad, realistas y solidarias… Dentro de este marco de realismo, la creación de espacios y canales de recuperación y suministro de conocimiento estratégico puede convertirse en una propuesta con potenciales insospechados. En efecto, la información representa, para las sociedades originarias, el mismo caudal de poder que para sus compatriotas no indígenas, al igual que la educación, la formación, la libre expresión, la recuperación de memorias y el uso de su acervo cultural tradicional…&lt;br /&gt;Sin embargo, las particularidades culturales –especialmente las lingüísticas y educativas - de los grupos aborígenes, y sus dificultosas situaciones socio-políticas y económicas, componen una barrera para el acceso a la información en cualquiera de sus formatos. En general, instituciones como escuelas o bibliotecas suelen presentarse como espacios escasos en los que, más allá del limitado encuentro cultural y social, se destacan conflictos, crisis, ausencias y carencias de envergaduras importantes. Concretamente, las bibliotecas destinadas a comunidades aborígenes suelen ser instituciones pocas veces pensadas específicamente para dar servicios a sus destinatarios, que cuentan con pocos recursos materiales y documentales (o con colecciones poco pertinentes), con personal no capacitado para responder a las necesidades de los destinatarios y con actividades que pocas veces tienen vínculos serios con las realidades, intereses y requerimientos de los usuarios. En general, dentro de las comunidades indígenas –tanto rurales como urbanas- no suelen existir bibliotecas o espacios similares, y, cuando existen, no sirven a su público y, por ende, se convierten en lugares inútiles. En ocasiones, se intenta implantar modelos de bibliotecas públicas, populares o comunitarias dentro de locaciones indígenas, pero tales intentos solo pretenden insertar artificialmente una institución ajena a la realidad y a las búsquedas de la población usuaria. El fracaso de tales propuestas suele ser estrepitoso.&lt;br /&gt;Las experiencias bibliotecarias implementadas en comunidades indígenas, si bien valiosas, han sido escasas. En pocas ocasiones se han diseñado servicios bibliotecarios pensados, de manera específica, para usuarios aborígenes, tomando en cuenta sus rasgos, opiniones, ideas y problemas. Muy pocas veces se ha incluido a los usuarios en el planeamiento de los servicios (educativos o informativos), o en la selección / producción de los documentos. Pocos destinatarios nativos han participado del trabajo como recursos humanos. En definitiva, la biblioteca en las comunidades originarias –cuando existe- ha asumido un rol meramente colonizador, perpetuando políticas, posturas y perspectivas decimonónicas, que han sido también preservadas, en gran parte, por la escuela y otras instituciones oficiales.&lt;br /&gt;Una propuesta ideal permitiría el crecimiento y la solución de situaciones críticas en el seno de las sociedades indígenas. Abriría puertas para la formación y la información, para la recreación, para la revitalización de culturas, lenguas e identidades frágiles. Permitiría la reconexión de antiguos lazos en el interior de los grupos, y entre las personas y su medio ambiente. Facilitaría la búsqueda de caminos que permitiesen la salida de encrucijadas económicas y sociales peligrosas. Y garantizaría un gran número de derechos humanos básicos, como el de la libre expresión y el del libre acceso a la información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De despertares y caminos...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las palabras que puedan decirse o escribirse acerca del rol social del bibliotecario –o de cualquier otro profesional- son completamente inútiles y estarán completamente vacías de significado mientras no se las vincule íntimamente con una acción real, con un trabajo comprometido en, con y para la realidad, un trabajo basado en un profundo (re)conocimiento de los problemas vividos y de las soluciones buscadas. Una labor que sea realizada por mentes abiertas, que vayan mucho más allá del mero dicho y se comprometan con los hechos.&lt;br /&gt;La biblioteca puede lograr que el poder no permanezca en las manos de unos pocos. Puede proporcionar cierto equilibrio a un tablero eternamente desequilibrado. Puede derribar murallas y tender puentes para salvar precipicios cavados desde hace milenios por intereses superiores. Puede hacer que los hombres finalmente logren mirarse a los ojos, de igual a igual, como hermanos que son.&lt;br /&gt;En realidad, no puede hacerlo. Debe hacerlo.&lt;br /&gt;Hay mucho trabajo por hacer a nuestro alrededor. Dejemos de hablar, dejemos de mirar como espectadores inertes... y hagámoslo. La propuesta es dura y difícil: probablemente, deberemos involucrarnos en situaciones sociales violentas, dolorosas y desagradables; deberemos ser testigos de tristezas y problemas; quizás deberemos viajar kilómetros sin otra ayuda que nuestra propia voluntad; deberemos cambiar nuestra propias creencias, ideas y estructuras mentales, éticas y sociales; y, sobre todo, deberemos aprender de nuevo, por completo, nuestra profesión, las teorías que nos enseñaron en clase, las herramientas, los métodos…&lt;br /&gt;Todo ello, por un cambio que quizás nunca llegue, por un resultado que quizás nunca obtendremos. Pero estaremos apoyando a un pueblo –el latinoamericano- y a unos grupos –las sociedades indígenas- que llevan luchando mucho tiempo, que nunca olvidaron, que necesitan de manos para levantarse nuevamente y reconocerse libres e independientes, por una vez en su historia, de todas las manos que los han mancillado a lo largo de siglos. Pueblos que soñaron y derramaron su sangre por esa libertad siempre postergada. Pueblos que siguen recordando a los héroes que los conmovieron con sus actos e ideas. Pueblos febriles y apasionados como pocos, que desean el progreso pero que pocas veces encuentran el camino o las puertas abiertas. Pueblos con proyectos que, como todo grupo humano, también caen. Pueblos prisioneros de sus historias y sus realidades, dueños de culturas riquísimas, de patrimonios ancestrales y de muchísimos recursos, recursos que hoy alimentan las arcas y el desarrollo ajenos.&lt;br /&gt;Muchos bibliotecarios ya han reconocido su poder y su deber y han asumido un rol social activo, creativo, imaginativo, consecuente y solidario. Muchos han despertado de un sueño de siglos, han derribado los muros de sus bibliotecas, han desencadenado los estantes, han armado barricadas entre ellos y han hecho llegar libros y saber a cada rincón de sus comunidades. Muchos bibliotecarios gritan y sueñan, reconocen la dolorosa realidad que los rodea y buscan soluciones para los problemas y las necesidades de sus usuarios trabajando a su lado... Muchos se organizan, investigan, proponen, construyen, dialogan... Muchos se manifiestan, protestan, se quejan y convierten sus lugares de trabajo y sus vidas en verdaderas trincheras, peleando por la paz –triste paradoja-, la justicia, la libertad, la igualdad, la esperanza…&lt;br /&gt;Muchos, con sus actos y su trabajo diario, demuestran que la utopía no ha muerto. Y mientras exista la utopía, existirán motivos para seguir adelante.&lt;br /&gt;Las bibliotecas deben intentar desatar las mordazas y derretir las cadenas de miles de mentes, y empujar a muchos a comprometerse en esta lucha sin armas pero armada de sabiduría, que presenciamos a diario y de la cual somos parte fundamental desde su inicio, allá en el amanecer de la historia.&lt;br /&gt;La lucha por la libertad.&lt;br /&gt;Vale la pena intentarlo. Basta dar el primer paso y tender la mano: un enorme continente la necesita y la espera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; The World Bank. 2005. Putting Social Development to Work for the Poor. An OED Review of World Bank Activities. Washington: The World Bank.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; The World Bank. 2005. Putting Social Development to Work for the Poor. [En línea] &lt;lnweb18.worldbank.org&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Vid. Granel Parra, M. (ed.) “Encuentro Latinoamericano sobre la Atención Bibliotecaria a las Comunidades Indígenas”. México: CUIB, 2000, y “Memoria del Segundo Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas: Estrategias y proyectos para el desarrollo”. Guadalajara: CONACULTA, 2002.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ednref1" name="_edn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[i] Es interesante revisar las teorías arqueo-históricas de J. N. Wilford, que señala que el origen de la escritura está relacionado con motivos políticos y administrativos. El texto del autor estadounidense se titula “Who began writing? Many theories, few answers”, fue publicado en The New York Times (versión &lt;em&gt;web&lt;/em&gt;, sección Science (06.04.1999)) y está disponible &lt;a href="http://virtual.park.uga.edu/-hypertext/040699sci-early-writing.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=56707796819708728#_ednref2" name="_edn2"&gt;[ii]&lt;/a&gt; En una carta satírica incluida en el papiro egipcio Anastasi I (elaborado en la época de Ramsés II) se proclama, con mucha ironía y humor, “las ventajas y perspectivas de ascenso que esperaban a todos los que estudiaran con diligencia para ser escribas (lo cual estaba en contraposición con cualquier otra vocación necesariamente inferior)”. Un amplio comentario de dicha carta se encuentra en el “Atlas de la Biblia” (p. 50) publicado por The Times y Plaza &amp;amp; Janes en Barcelona (1991) y editado por J. B. Pritchard.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-56707796819708728?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/56707796819708728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/56707796819708728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/08.html' title='El rol social del bibliotecario'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6906815276045973615.post-1989372111975423038</id><published>2007-09-29T05:14:00.011-07:00</published><updated>2009-11-05T03:36:23.288-08:00</updated><title type='text'>Los protagonistas</title><content type='html'>&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 490px; DISPLAY: block; HEIGHT: 40px" alt="Bibliotecas indígenas" src="http://sites.google.com/site/edgardocivallero/bibliotecasindigenas/entrada16BI.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Un intento de definir lo indefinible...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una aproximación inicial al complejo mundo indígena conduce a enfrentarse, en primera instancia, con un vocabulario variado, abundante y de significado vago y nebuloso (&lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/11/palabras-orgenes-y-connotaciones.html"&gt;ver&lt;/a&gt;). En efecto, existe un elevado número de expresiones empleadas para designar a los pueblos que han conservado sus formas y modos tradicionales de vida en sus territorios originales a lo largo del tiempo: indígenas, aborígenes, originarios, nativos, autóctonos, Cuarto Mundo... Se han usado, para el mismo fin, sustantivos como “etnias”, “minorías” y “comunidades”, cuyas acepciones, en realidad, son mucho más amplias y genéricas. Cada país, cada lengua e incluso cada región han acuñado términos –a veces denostativos- para etiquetar a estos grupos, desde “indios” en Latinoamérica a “abos” en Australia. Finalmente, cada pueblo originario se auto-identifica con un nombre, el cual, sólo en ocasiones, es reconocido y usado por quienes los rodean &lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_edn1" name="_ednref1"&gt;[i]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Esta abundancia terminológica propone un abanico casi infinito de vocablos para designar a un único fenómeno humano. Lejos de significar una mayor y más rica explicación y comprensión del universo aborigen, tal multiplicidad no ha hecho más que generar complicaciones, confusiones, críticas, conflictos por usos peyorativos y, en definitiva, un profundo desconocimiento de aquello a lo que pretendía definirse.&lt;br /&gt;En efecto, la mayor parte de los términos anotados y comentados &lt;a href="http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/11/palabras-orgenes-y-connotaciones.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; poseen un significado similar (un escueto y opaco “originario del lugar donde vive” que poco aporta o detalla), proporcionando escasísima información y una imagen muy básica. En líneas generales, sólo han servido para erigirse como herramientas de discriminación, etiquetas de repudio, llaves para el olvido y marcas de vergüenza. Muchos, como “indio” o “Cuarto Mundo”, están suficientemente cargados de connotaciones como para motivar que su empleo sea evitado. En cuanto al resto, no existen acuerdos o convenciones (expresas o tácitas) que indiquen su grado de corrección o incorrección, ni siquiera entre las propias sociedades indígenas. Por ende, y dado que semánticamente son sinónimos, serán usados indistintamente a lo largo de los documentos de este sitio.&lt;br /&gt;Enfrentado al alto número de vocablos construidos para nombrarlo, el fenómeno indígena, paradójicamente, no cuenta con una definición fija, específica y universalmente normalizada. Al parecer, son tantas y tan variadas las características, condiciones y circunstancias de los pueblos originarios –actuales y pretéritos- que esbozar unas líneas que los identifiquen unívocamente resulta una tarea ardua, sino imposible.&lt;br /&gt;La colección de palabras que los etiquetan crece exponencialmente, pero nadie sabe, en definitiva, quiénes son los “etiquetados”.&lt;br /&gt;Contemplando estos entramados de significantes y significados, surge una pregunta: ¿es preciso definir algo en forma exacta para acercarse a ello, conocerlo e intentar comprenderlo? Puntualmente, ¿es necesario “definir” a los grupos indígenas?&lt;br /&gt;El Hombre padece de cierta “manía definitoria”. En relación a ella, parece adecuado anotar una apreciación inicial. Cuando se intenta conceptualizar a un grupo humano, se corre el riesgo de tratar de definir lo indefinible. Los conceptos son etiquetas que intentan poner límites a una pequeña porción del universo de manera que, aislado, ese fragmento de realidad pueda comprenderse y explicarse. Generalmente el concepto marca y corta violentamente dicho fragmento a la medida de las necesidades de aquel que define, en un proceso artificial que sólo lleva a un resultado incompleto, impreciso y no siempre fiel. Suele darse más importancia a la palabra y a lo que ella significa por sí misma que al elemento que se intenta definir, y es así como se construyen inmensos vocabularios que, en última instancia, poco aportan a la comprensión de la realidad.&lt;br /&gt;Un concepto debería ser un término que permita aprehender características, imágenes e historias para lograr acercarse a un fenómeno determinado en forma integral, orgánica y coherente. Debería iluminar, desde diferentes perspectivas, diversas facetas, y recuperar distintos aspectos, lo cual no implica que esos sean los únicos o los más importantes, que haya límites o que todo eso permita interpretar el objeto de nuestro estudio. El concepto debe abrir una puerta y mostrar un camino hacia la posible comprensión de una realidad determinada, o, al menos, hacia una aproximación a ella. Cada cual puede transitar ese camino como le parezca, dado que el hombre debe ser dueño de los conceptos, las palabras y las ideas, y no al revés.&lt;br /&gt;Considerando este planteamiento, un grupo humano no puede definirse: puede, en todo caso, caracterizarse someramente, seleccionando y destacando una serie de rasgos particulares propios que permitan un acercamiento y una comprensión inicial de su realidad. Tratarlo de otra forma significaría intentar reducirlo a un concepto fijo y limitado, ignorando que el Hombre en general (y sus Sociedades en particular) son entidades inaprensibles, en continua evolución y cambio, que no se acomodan bien dentro de ninguna celda definitoria.&lt;br /&gt;A lo largo de esta entrada, lejos de intentar concluir un debate complejo y sin sentido o de aportar conceptos definitivos y cerrados, se presentarán los términos más empleados para nombrar a las poblaciones originarias, sus significados, las definiciones intentadas a nivel (inter)nacional y la caracterización de “indígena” que se utilizará en este libro. Se abrirán numerosos interrogantes, pero, lamentablemente, ninguno de ellos admite contestaciones simples. No se pretende abonar el campo de la discordia ni el escándalo, ni echar leña al fuego de la discusión o las diferencias. Sólo se proporcionarán elementos básicos que permitan comprender qué se entiende en este libro cuando se habla de "indígenas", a quién se hace referencia, y, por ende, con y para quién se trabajará. Además, la caracterización será un excelente punto de partida para comenzar un acercamiento progresivo a la realidad aborigen y a sus rasgos identitarios únicos. Cada lector podrá luego construir sus propios conceptos a partir de los documentos que se facilitan, utilizando su propio marco referencial cultural, sus creencias, opiniones y experiencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Definiciones y derechos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace décadas se realizan esfuerzos internacionales para encontrar un concepto definitivo de las sociedades indígenas, logrando resultados que rozan más a menudo el desorden que el éxito. Los debates, las controversias y las opiniones encendidas que han surgido a partir de estas búsquedas las han convertido en aventuras riesgosas, en las cuáles se juega con muchos intereses creados, con dolores de siglos y con vehementes reclamos actuales. Definir, en un marco (inter)nacional, significa “dar derechos”, algo que muchos estados nacionales no están dispuestos a hacer con sus minorías étnicas, por lo que prefieren manipular esas definiciones en su favor y a su antojo. Definir, para algunos pueblos indígenas, significa seguir siendo etiquetados, marginados y discriminados, por lo que tratan de evitar todo tipo de conceptualizaciones. Para otros grupos humanos, una definición es una casaca que pueden ponerse a conveniencia, de acuerdo a sus intereses en cada momento: hoy son indígenas, mañana son minorías étnicas y, pasado, plenos ciudadanos del estado.&lt;br /&gt;En el campo de las definiciones, pueden distinguirse –en líneas extremadamente simplificadas y generales- tres posturas principales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Las corrientes indígenas modernas, que se oponen a todo intento de concepto unívoco y que, en última instancia, conceden el derecho de definirse a los propios pueblos aborígenes.&lt;br /&gt;- Los organismos (inter)nacionales, que buscan construir definiciones para poder generar un marco de referencia que permita desarrollar legislación, proyectos y otras herramientas de forma clara y concisa. De forma paulatina, se acercan al uso de caracterizaciones generales, dejando en mano de los propios pueblos originarios el derecho a definirse, si así lo desean.&lt;br /&gt;- Un grupo heterogéneo compuesto por sectores políticos (gobiernos, organizaciones indigenistas politizadas, ONGs no tan independientes, movimientos religiosos) que mantienen verdaderas batallas campales por el uso o la eliminación de términos como “pueblos”, “indios” o “nación”, cuyos significados e implicaciones convienen o no convienen a sus intereses en las luchas por el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ámbito oficial (inter)nacional, las definiciones concretas y detalladas han sido siempre buscadas para poder establecer políticas, estadísticas y reglamentaciones &lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_edn2" name="_ednref2"&gt;[ii]&lt;/a&gt;. Sin embargo, y si bien el vocablo "indígena" y sus variantes aparecen frecuentemente incluidos en documentos de índole legislativa a nivel mundial, no se ha logrado un consenso a la hora de definir a estas poblaciones. Las razones son múltiples y complejas, y obedecen a motivos relacionados con los derechos que tal definición proporcionaría a las poblaciones aborígenes. Como señala Carrasco (2001):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"El problema de las categorizaciones sociales es que ellas configuran los derechos que los grupos en cuestión están autorizados a reivindicar y determinan la orientación y diseño de las políticas públicas. Así, es factible que se acepten –y propicien- demandas de asistencia económica pero se califique de ‘excesos’ intolerables las reivindicaciones de autonomía política de los pueblos indígenas"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ONU ha comenzado a evitar las definiciones ajustadas, pues las mismas pueden limitar la flexibilidad de los gobiernos y pueblos al aplicar instrumentos relevantes a sus propias circunstancias nacionales. Históricamente, los conceptos centrales en cuestión de derechos humanos no han sido definidos. El derecho consuetudinario, sancionado por las prácticas de cada estado y por las leyes internacionales, determina los criterios para cada pueblo indígena. Cada estado nacional, pues, ha preferido incluir el vocablo dentro del marco de su propia legislación, de acuerdo a sus criterios particulares y a las conveniencias socio-económicas y políticas del momento, llegando, en ocasiones, a la directa negación (por omisión) de la existencia de grupos nativos en su territorio. Lo mismo ha ocurrido con las grandes instituciones bancarias y económico-financieras internacionales (Banco Mundial, Banco de Desarrollo Asiático...) y con organizaciones regionales y mundiales como el Parlamento Europeo (Resolución B3-334/92) o las Naciones Unidas.&lt;br /&gt;Existe, pues, una multiplicidad de enfoques objetiva (de acuerdo al criterio tomado a la hora de definir: cultural, social, político, económico, legal) y otra subjetiva (de acuerdo a las conveniencias, corrientes teóricas, racismo...) que dificultan la delimitación de la entidad "indígena". Por otra parte, el hecho de buscar una caracterización única y común para comunidades que reflejan una diversidad tan grande de culturas, historias, circunstancias actuales y relaciones con los grupos dominantes, torna más difícil la tarea.&lt;br /&gt;Ante la inexistencia de una definición concreta y frente a la falta de acuerdo internacional en esta materia, el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas comenzó a emplear una "definición de trabajo" informal (vid. anotación iii). La misma fue elaborada por el Relator Especial de las Naciones Unidas, José Martínez Cobo, en su Estudio del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas (1983). La definición preliminar generada por Martínez Cobo en 1973 es la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Las poblaciones indígenas están compuestas por los descendientes actuales de pueblos que habitaban parcial o completamente el presente territorio de un país en el momento en que persones de diferente cultura u origen étnico llegaron allí desde otras partes del mundo, los superaron por conquista, asentamiento u otros medios, y los redujeron a una condición no-dominante o colonial; hoy viven en mayor conformidad con sus costumbres y tradiciones sociales, económicas y culturales particulares que con las instituciones del país del cual ahora forman parte, bajo una estructura estatal que incorpora principalmente características nacionales, sociales y culturales de otros segmentos de la población, que son predominantes".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1983 (año de su publicación) el Grupo de Trabajo resumió esta definición &lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;, condensándola en tres criterios generales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Son los descendientes de grupos que estaban en el territorio en el momento en que otros grupos de diferentes culturas u orígenes étnicos llegaron allí.&lt;br /&gt;Precisamente debido a su aislamiento de otros segmentos de la población de su país, ellos han preservado casi intactas las costumbres y tradiciones de sus ancestros, que son similares a las caracterizadas como indígenas.&lt;br /&gt;Son emplazados, aunque sea formalmente, bajo una estructura estatal que incorpora características nacionales, sociales y culturales extrañas a las suyas propias”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En 1986 se agregó, como último criterio, que todo aquel individuo que se identificase como indígena y fuera aceptado por el grupo o la comunidad como uno de sus miembros, debía ser considerado como indígena &lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La definición del informe Cobo ha sido usada como guía para la redacción de las definiciones que aparecen en el proyecto de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (vid. anotación iii), en las especificaciones del derecho internacional y en la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo. La convención –quizás el enfoque de uso más generalizado- define a los pueblos indígenas y tribales en el artículo 1, cuando dirige sus contenidos...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;”(a) A los pueblos tribales en países independientes, cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial.&lt;br /&gt;(b) A los pueblos en países independientes considerados indígenas por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en el país o en una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista o colonización o del establecimiento de las actuales fronteras estatales y que, cualquiera sea su situación jurídica, conservan todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El proyecto de las Naciones Unidas de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas no provee exactamente una definición: más bien hace hincapié en el derecho a la auto-identificación, cuando anota que “los pueblos indígenas tienen el derecho colectivo e individual a mantener y desarrollar sus propias características e identidades, comprendiendo el derecho a identificarse a sí mismos como indígenas y ser reconocidos como tales” (Artículo 8). De acuerdo a la Presidenta-Informante del Grupo de Trabajo de las UN sobre Pueblos Indígenas, Erica Irene Daes, esto ocurre porque “históricamente, los pueblos indígenas han sufrido definiciones impuestas por otros” &lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. En un documento presentado por la propia Daes en 1996 &lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt; se proponen una serie de factores que permiten una aproximación al concepto de “indígena”. Estos factores incluyen:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“a.- Prioridad en tiempo, con respecto a la ocupación y uso de un territorio específico.&lt;br /&gt;b.- La voluntaria perpetuación de la diferenciación cultural, que puede incluir los aspectos de la lengua, la organización social, la religión y los valores espirituales, los modos de producción, leyes e instituciones.&lt;br /&gt;c.- Autoidentificación, así como reconocimiento por otros grupos (…) como una colectividad diferenciada.&lt;br /&gt;d.- Una experiencia de sometimiento, marginación, desposesión, exclusión, o discriminación, ya sea que estas condiciones persistan o no”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso mencionar también la OP/BP 4.10 de enero de 2005 sobre pueblos indígenas del Banco Mundial &lt;a style="mso-footnote-id: ftn5" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;. La OP/BP 4.10 no es una ley internacional sino más bien una directiva de política que los funcionarios del Banco deben cumplir cuando trabajan en proyectos que involucran de alguna manera a pueblos indígenas. Tal directiva indica que los pueblos indígenas pueden identificarse en un área geográfica determinada por la presencia, en grados variantes, de las siguientes características:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;”a.- Un fuerte apego a los territorios ancestrales y a los recursos naturales que se encuentran en esas tierras.&lt;br /&gt;b.- La autoidentificación y la identificación por otros como miembros de un grupo cultural distinto.&lt;br /&gt;c.- Un idioma indígena, a menudo distinto del idioma nacional.&lt;br /&gt;d.- La presencia de instituciones sociales y políticas tradicionales.&lt;br /&gt;e.- Una producción orientada sobre todo a la subsistencia”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Grupo Internacional de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas (IWGIA) ha generado su propia definición de “poblaciones indígenas”. En Asia, durante la Conferencia de Chiang Mai, realizada en 1996 para reflexionar sobre la aplicabilidad de la noción de pueblos indígenas en el contexto asiático, se convinieron una serie de elementos de identificación de los pueblos indígenas en la región &lt;a style="mso-footnote-id: ftn6" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;. En la orientación dada en la “Conferencia Sobre Pueblos Indígenas en África” (Tune, Dinamarca, 1993; vid. Veber et al., 1993) se define a los pueblos indígenas como “pueblos con fuertes lazos con su tierra, que han estado en la región desde antes de la colonización y son ahora dominados por otros pueblos cuyas culturas son marcadamente diferentes y que se identifican a sí mismos como ‘indígenas’”. En el contexto americano, el Proyecto de Declaración Americana Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas &lt;a style="mso-footnote-id: ftn7" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt; no define a los “pueblos indígenas” pero sí a los “tribales”, empleando para ello un lenguaje similar al del Convenio 169 de la OIT.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La postura de no definir&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Muchos pueblos indígenas han planteado que no quieren ni necesitan una definición. Al respecto el pueblo Sami del norte de Europa recogió sucintamente las preocupaciones de algunas sociedades aborígenes sobre las implicaciones que tendría una definición de carácter universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Los representantes de los pueblos indígenas y muchos gobiernos expresaron la opinión de que no se necesitaba una definición del concepto ‘pueblos indígenas’ a nivel internacional, aunque quizá fuera necesario y conveniente elaborar definiciones a nivel nacional. Además, los pueblos indígenas han cuestionado la necesidad de elaborar una definición universal del concepto ‘pueblos indígenas’, considerando el hecho de que los ‘pueblos’ en general no se definen en el derecho internacional. Así mismo, también existe la preocupación de que una definición que supuestamente sea de aplicación universal pueda servir para excluir a determinados pueblos indígenas y utilizarse con ese fin”&lt;/em&gt; &lt;a style="mso-footnote-id: ftn8" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mismo contexto, la doctora Erica-Irene Daes presenta, en su informe “A definition of indigenous peoples?”, la opinión de la Comisión de Aborígenes Australianos y habitantes de las islas del Estrecho de Torres:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“(...) los representantes indígenas han expresado en varias ocasiones su punto de vista (…) de que una definición del concepto ‘indígenas’ no es necesaria ni deseable. Han subrayado la importancia de la autodeterminación como un componente esencial de cualquier definición que pueda ser elaborada por el Sistema de las Naciones Unidas”&lt;/em&gt; &lt;a style="mso-footnote-id: ftn9" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pueblos indígenas han sostenido reiteradamente que sólo ellos tienen el derecho a dar una definición de sí mismos. Existen dos razones fundamentales para sustentar esta posición. En primer lugar, cualquier definición de pueblos indígenas probablemente excluirá a algunos beneficiarios legítimos; en segundo lugar, al tener alguna entidad externa como los Estados, la ONU u otros la potestad de definir quien es individuo o pueblo indígena, tendrán también el poder de negar la existencia y, consecuentemente, los derechos de estos individuos y pueblos.&lt;br /&gt;Más allá de las propias definiciones, muchos pueblos originarios han preferido cambiar también la terminología empleada para ser identificados. En lugar de usar expresiones como “grupos indígenas” o “sociedades aborígenes”, o nombres dados por naciones foráneas en idiomas extranjeros, emplean su propio lenguaje. Es el caso de los Maorí neozelandeses, que se autodenominan Tangata Whenua, o “gente de la tierra”, borrando el apelativo dado por los colonos victorianos ingleses (Maorí, “común”), que los condenaron a ser los habitantes “comunes” y se adjudicaron, al mismo tiempo, el rol de habitantes “extraordinarios” del proceso de conquista. Otro caso es el del pueblo Wichi del noreste argentino. Como ocurre en casi todo el sur de América, su nombre propio significa “la gente”. Sin embargo, han soportado –y soportan aún hoy- denominaciones peyorativas dadas por grupos enemigos o por los conquistadores europeos llegados en el siglo XVII, denominaciones que se han perpetuado debido al desconocimiento de su verdadero valor y significado. Los Wichi, son llamados “matacos” (“objeto de poco valor, poca cosa”); sus vecinos Qom (“hombres”), “tobas” (“frentones”, por su costumbre de raparse la frente); los Aonikenk (“gente del sur”) de la Patagonia, “tehuelches” (“gente arisca”); los Avá del noreste argentino, “chiriguanos” (vid. anotación ii)… Todas estas sociedades intentan, actualmente, autodenominarse y ser reconocidas en su idioma, evitando otras etiquetas que sólo sirven para discriminar y generar diferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una caracterización aproximada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Indígena” tiene un número de usos que difieren de su simple y breve definición académica. Estos usos tienden a definir “indígena” considerando la experiencia compartida por un grupo de gente que ha poblado una tierra durante miles de años, y que habitualmente contrasta con la de otros grupos de gente que residen en el mismo país desde hace unos pocos cientos de años.&lt;br /&gt;Te Ahukaramu Charles Royal (2003), miembro de la Tangata Whenua de Nueva Zelanda, va un poco más allá, ofreciendo una visión de “indígena” basada en lo que él llama “cosmovisión”. “Indígenas” serían aquellas culturas cuyas cosmovisiones ponen un énfasis especial en la idea de unificación de los hombres con el mundo natural.&lt;br /&gt;El Banco de Desarrollo Asiático rescata como características básicas de los pueblos indígenas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La auto-identificación y la identificación por otros.&lt;br /&gt;- La identidad lingüística propia.&lt;br /&gt;- Las instituciones y tradiciones socio-culturales y político-económicas (distintas de las de la cultura dominante).&lt;br /&gt;- Los lazos con su hábitat tradicional y con sus recursos naturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Básicamente, tales elementos –presentes asimismo en la definición Cobo y la Convención 169 de la OIT- son los más aceptados por el Grupo de Trabajo de la ONU y por los Consejos Indígenas internacionales actuales, y serán los rasgos que compondrán la caracterización que identificará a los individuos y grupos indígenas en los documentos de este sitio.&lt;br /&gt;La pertenencia inmemorial a la tierra no será usada como característica en este trabajo. El problema del uso de los términos “pueblos” o “poblaciones” (que, en el derecho internacional, tiene que ver con la posibilidad de reclamos de independencia) asociados a la palabra “indígenas”, y el de la auto-determinación política de los grupos aborígenes &lt;a style="mso-endnote-id: edn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_edn3" name="_ednref3"&gt;[iii]&lt;/a&gt;, no serán asumidos ni tenidos en cuenta, debido a que implican difíciles conflictos de intereses y análisis políticos, sociológicos e históricos que exceden ampliamente el alcance de este trabajo.&lt;br /&gt;El concepto de pueblos indígenas, es ante todo, una referencia derivada de su relación con otros conceptos y otras realidades, en especial aquellas de las sociedades dominantes en sus territorios.&lt;br /&gt;Para sí mismo los pueblos indígenas siempre serán un sujeto activo, de ahí que la auto-identificación sea un criterio vertebral de cualquier definición.&lt;br /&gt;“Indígenas” no es un concepto absolutamente definible, por lo que debe ser permanentemente revisado, al igual que los rasgos incluidos en su caracterización. La idea de “pueblos indígenas” está en continuo cambio, de acuerdo a las diferentes posiciones de lo indígena en distintos períodos históricos y geopolíticos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía citada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Carrasco, Morita. 2002. Una perspectiva sobre los pueblos indígenas en Argentina [En línea]. &lt;www.cels.org.ar&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;2. Martínez Cobo, José, 1983. Estudio del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas. Informe final presentado por el Relator Especial de las UN, Sr. J. Martínez Cobo. Doc.UN.E/CN.4/Sub2/1983/21.&lt;br /&gt;3. Royal, T.A.C. 2003. Indigenous worldviews – a comparative study. Wellington: Te-Wananga-o-Raukawa.&lt;br /&gt;4. Veber, Hanne, Jens Dahl, Fiona Wilson &amp;amp; Espen Waehle (eds.). 1993. "… Never Drink from the Same Cup": Proceedings of the Conference on Indigenous Peoples in Africa, Tune, Denmark, 1993. IWGIA Document No. 74. Copenhagen, Denmark: International Work Group for Indigenous Affairs and Center for Development Research.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía complementaria&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. African Commission on Human and People’s Rights. Report of the African Commission’s Working Group on Indigenous Populations/Communities. [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 febrero 2007].&lt;br /&gt;2. Asian Development Bank. 2007. Definition of Indigenous Peoples. [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 febrero 2007].&lt;br /&gt;3. Cámara de Diputados del Gobierno de México. 2003. La definición de indígena en el ámbito internacional [En línea]: &lt;http:&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;4. Clark, Donald &amp;amp; Robert G. Williamson (eds.). 1996. Self determination - international perspectives. London: Palgrave Macmillan.&lt;br /&gt;5. Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Proyecto de Declaración Americana Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;6. Internacional Labour Organization. 2003. A guide to ILO Convention No. 169. [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;7. IWGIA (Grupo Internacional de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas). 2007. Identificación de los pueblos indígenas. [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 febrero 2007].&lt;br /&gt;8. Matos Mar, José. 1993. “Población y grupos étnicos de América”. En América Indígena, nº.4. México: Instituto Indigenista Interamericano.&lt;br /&gt;9. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. 2003. [En linea]: &lt;http:&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;10. ¿Qué es una población indígena? [En línea]. &lt;http&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;11. Thornberry, Patrick. 2002. Indigenous Peoples and Human Rights. Manchester: Manchester University Press.&lt;br /&gt;12. United Nations High Commissioner for Human Rights. 1996. Draft UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;13. Who are indigenous? [En línea]. &lt;www.gcc.ca&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;14. World Bank. 2005. The World Bank Operational Manual: Operational Policies. “Indigenous Peoples”. [En línea] &lt;http:&gt;[Consulta: 10 noviembre 2006].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía recomendada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Alianza Mundial de Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales. 2000. “Notas sobre el estudio de los Tratados, Convenios y otros Acuerdos constructivos entre estados y las poblaciones indígenas”. En Voces de la Selva: Boletín de la Alianza Mundial de Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales, vol. 1. Londres.&lt;br /&gt;2. Anaya, S. James. 1996. Indigenous Peoples in International Law. New York &amp;amp; Oxford: Oxford University Press.&lt;br /&gt;3. Beauclerk, John and Jeremy Narby, with Janet Townsend. l988. Indigenous Peoples: A Field Guide for Development. Oxford: OXFAM Public Affairs.&lt;br /&gt;4. Burger, Julian. 1990. The Gaia Atlas of First Peoples: A Future for the Indigenous World. New York and London: Anchor Books (Doubleday).&lt;br /&gt;5. García-Alix, Lola (ed.). 1999. “El Foro Permanente para los Pueblos Indígenas. La lucha por una nueva relación dentro de la comunidad internacional”. Documento IWGIA nº 27. Copenhague: Grupo Internacional de Trabajo Sobre Asuntos Indígenas, IWGIA.&lt;br /&gt;6. Mackay, Fergus. 1999. Los Derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema Internacional. Una fuente instrumental para las organizaciones indígenas. Lima: Asociación Pro Derechos Humanos / Federación Internacional de Derechos Humanos / Alianza Amazónica por los Pueblos Indígenas y Tradicionales de la Cuenca Amazónica / Centro Nacional de Cooperación al Desarrollo (Bélgica) / Oxfam América.&lt;br /&gt;7. Minority Rights Group International. 1997. World Directory of Minorities. London: Minority Rights Group International.&lt;br /&gt;8. Roulet, Florencia. 1997. “Derechos Humanos y Pueblos Indígenas. Un manual sobre el sistema de las Naciones Unidas”. Documento IWGIA nº.21. Copenhague: IWGIA / Aukiñ Wallmapu Ngulam – Consejo de Todas las Tierras.&lt;br /&gt;9. Simpson, Tony. 1997. “Patrimonio Indígena y autodeterminación”. Documento IWGIA nº 22. Copenhague: IWGIA / Programa para los Pueblos de los Bosques / Gobierno Autónomo de Groenlandia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Notas bibliográficas&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Documento UN E/CN.4/Sub.2/1983/2/Add5.para.3.79.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Documento UN E/CN.4/Sub.2/1986/7/Add.4.para.3.81.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Documento UN E/CN.4/Sub.2/AC.4/1995/3, pág.3.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Documento UN E/CN.4/Sub.2/AC.4/1996/2.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn5" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; La Operational Policy &amp;amp; Bank Policy 4.10 reemplazan a la OD 4.20 de septiembre de 1991, hasta el momento el documento más citado del Banco Mundial referente a los pueblos indígenas.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn6" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Alianza Mundial de los Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales. “Notas Sobre el Estudio de los Tratados, Convenio y Otros Acuerdos Constructivos Entre Estados y Poblaciones Indígenas”.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn7" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Documento OEA/Ser/L/V/II.95 Doc. 6, Feb. 26, 1997.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn8" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Declaración Presentada por Escrito por el Consejo Sami, Santiago de Chile, 30 de junio – 2 de julio de 1997.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-footnote-id: ftn9" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; UN Commission on Human Rights, Working Group on Indigenous Populations: “A definition of “indigenous peoples?”, Doc. NU E/CN.4/Sub.2/AC.4/1996/2/Add.1. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ednref1" name="_edn1"&gt;[i]&lt;/a&gt; Un ejemplo claro es el del pueblo Avá (autodenominación que, en lengua guaraní o avá-ñe´é, significa “hombres), que habita el Chaco salteño (NO de Argentina). Son conocidos por los antropólogos como chiriwanos, un término dado por sus antiguos enemigos de habla quechua (originalmente procedente de chiri-wañuq, “los que mueren de frío” y deformado luego a chiri-wanu, peyorativo que significa “estiércol helado”). Localmente, los blancos los llaman “chaguancos” (sinónimo de “brutos”) o “tembetas” (por su costumbre de portar el adorno facial del mismo nombre). Sus vecinos chané los llaman chaya (del guaraní che-yara, “mi señor”). Para el argentino medio son “indios”, para otros son “pueblos indígenas”. Ellos mismos se consideran “pueblos originarios”… aunque en las comunidades, siguen pensando que son, simplemente, Avá y que no necesitan mayor definición.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ednref2" name="_edn2"&gt;[ii]&lt;/a&gt; Desde 1920, y merced a acercamientos de pueblos originarios a la Sociedad de las Naciones, la “cuestión indígena” comenzó a ser estudiada, aunque sin resultados. Posteriormente, y ya dentro de la estructura de las Naciones Unidas, los grupos originarios continuaron llamando la atención sobre sus problemáticas, pero sin éxito. El propio gobierno de Bolivia recalcó la necesidad urgente de establecer una Subcomisión de ONU sobre la temática. Si bien se trataron -tangencial e indirectamente- algunos problemas asociados (minorías, esclavitud, servidumbre y trabajo forzoso), recién en 1970 la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías del ECOSOC (Consejo Económico y Social de las NU) recomendó el estudio general y completo del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas, y en 1971 el Sr. José R. Martínez Cobo (Ecuador) fue nombrado "Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas".&lt;br /&gt;Martínez Cobo se ocupó de recoger información sobre diversos aspectos (definición, papel de las organizaciones gubernamentales y ONGs, discriminación y áreas prioritarias de acción, tales como derechos, cultura, lengua y salud) que dio origen a un informe final, presentado entre 1981 y 1984 a la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías de la ONU. Este informe marcó un hito en el ámbito del trabajo internacional sobre poblaciones indígenas, y motivó la creación, en 1985, del Working Group on Indigenous Populations (Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, dependiente de la Subcomisión de Derechos Humanos de las NU). Este grupo de trabajo comenzó la redacción de una "Declaración sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas" (Draft United Nations Declaration on the Rights of Indigenous Peoples) la cual continúa en fase de borrador.&lt;br /&gt;En 1995, y para revisar este documento, fue creado (dentro de la misma Subcomisión de Derechos Humanos) el Grupo de Trabajo sobre el proyecto de Declaración sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas. Además, la Asamblea General de la ONU creó el Fondo de Contribuciones Voluntarias para las Poblaciones Indígenas, orientado a prestar asistencia financiera a los representantes indígenas para que puedan asistir a los períodos de sesiones del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas.&lt;br /&gt;Más tarde, en abril de 2000, el ECOSOC estableció el United Nations Permanent Forum on Indigenous Issues (Foro Permanente para las Poblaciones Indígenas, un comité de 16 expertos) para asesorar a la ONU en la coordinación de acciones referidas a pueblos indígenas (desarrollo, cultura, medio ambiente, derechos y salud).&lt;br /&gt;En el año 1992, durante la Cumbre para la Tierra, 20 representantes de poblaciones autóctonas subieron al estrado para hablar de sus realidades. La Asamblea General de NU proclamó a 1993 el "Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo", y a la década 1995-2004 como el "Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo", buscando fortalecer la cooperación internacional en torno a esta temática. Varios organismos especializados del Sistema de las Naciones Unidas (PNUD, UNICEF, FIDA, UNESCO, Banco Mundial, OIT y OMS) trabajan constantemente en la elaboración de programas destinados a mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones.&lt;br /&gt;La década 2005-2014 ha sido declarada “Segundo Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo” por las Naciones Unidas a finales del 2004. Es evidente que, si bien los pasos dados en pos de la mejora de las condiciones de vida de los pueblos originarios del mundo son escasos, existe una inmensa parafernalia de organizaciones y comités destinados, precisamente, a aparentar.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6906815276045973615&amp;amp;postID=1989372111975423038#_ednref3" name="_edn3"&gt;[iii]&lt;/a&gt; Si bien Gudmundur Alfredsson resalta el criterio de “habitantes inmemoriales” de una tierra como un factor crítico de la definición de “indígenas”, Stener Ekern profundiza el análisis, etiquetando tal criterio como el menos conveniente: en base a él, muchos países asiáticos dicen que todos sus pueblos son indígenas, y muchos otros (Vascos, Kurdos, Tuaregs) rechazan ese calificativo y prefieren verse como “minorías dentro de un país dominante” o como naciones colonizadas, para poder luchar por su soberanía. Según el autor, en la práctica, los propios grupos deciden si etiquetarse o no como indígenas de acuerdo a sus conveniencias políticas. Dado que, en líneas generales, todas las poblaciones indígenas son al mismo tiempo minorías numéricas y de poder, pueden en principio hacer uso de los derechos internacionales sobre minorías. Más importante aún, muchas de ellas nunca relegó su poder sobre su destino y sus tierras: les fue arrebatado. Esto es verdad incluso en los casos de tratados con los colonizadores. Por ende, deberían ser vistas como entidades soberanas, con el derecho a negociar su auto-determinación. Para una aproximación más clara a esta compleja y espinosa temática, se recomienda la lectura del tomo editado en 1996 por Clark &amp;amp; Williamson y titulado “Self determination - internacional perspectivas”, o el de Patrick Thornberry sobre los derechos de los pueblos indígenas, editado en 2001.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6906815276045973615-1989372111975423038?l=bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1989372111975423038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6906815276045973615/posts/default/1989372111975423038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bibliotecasypueblosoriginarios.blogspot.com/2007/09/07.html' title='Los protagonistas'/><author><name>Edgardo Civallero</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
