Presentación
América no estaba sola…
Estaba el hombre inca,
estaba el hombre maya,
el azteca…
laborando la esperanza
en el canto del mañana….
Illapu. “Canción del nuevo amanecer”
Estaba el hombre inca,
estaba el hombre maya,
el azteca…
laborando la esperanza
en el canto del mañana….
Illapu. “Canción del nuevo amanecer”
Las raíces de los pueblos se hunden en las tierras que los vieron nacer. Pasan las generaciones y los siglos y, a pesar de los movimientos, los cambios y la evolución propia de los seres humanos, las raíces siguen allí, aferradas al espacio que las alimenta, que les permite florecer y dar frutos continuamente…
Allí, en ese medio, crecen sus culturas, moldeadas y marcadas por las condiciones externas, a las que deben conocer y adaptarse si pretenden sobrevivir. Esas culturas crean palabras para designar cada detalle de su alrededor; inventan espíritus que pueblan sus valles o sus bosques, sus bahías y sus salinas; dibujan caminos y senderos en su geografía; aprovechan sus plantas y animales para alimentarse, para sanar, para hacer sus casas y construir sus artefactos cotidianos… Cada cultura, por ende, es única en sí misma, y expresa, también en forma única, un pequeño o gran espacio, ése que ocupó o que ocupa, ése que la nutre, ése en el que hunde sus raíces humanas, que no se ven pero se sienten, en especial cuando se arrancan…
Un pueblo que pierde su cultura propia pierde su identidad, esos rasgos que lo convierten en quién es y lo diferencian del otro. Pierde su historia, las experiencias acumuladas a lo largo de vidas y vidas, el aprendizaje de los éxitos y errores, las pequeñas cosas cotidianas que construyen la existencia del Hombre… Pierde su pasado y su presente, y al mismo tiempo, pierde la capacidad para soñar, imaginar y planear su futuro… Un pueblo sin su cultura y sin su identidad pierde todo, y cae en un limbo del cual le es difícil salir.
Los pueblos originarios de Latinoamérica han sentido esa pérdida a través de su propia sangre y en su propia memoria. El genocidio, la discriminación, la esclavitud, la exclusión, el olvido, la presión aculturadora, las deportaciones forzadas, todo ello aparece en aquellos relatos históricos que se permiten dar la voz a los silenciados. Muchos de ellos desaparecieron para siempre, y no son más que una sombra en el recuerdo y algún artefacto en los museos. Otros sobrevivieron físicamente, pero no soportaron el embate y tuvieron que olvidar quiénes eran para continuar su camino en una sociedad que les negaba sistemáticamente el derecho a ser ellos mismos. Los más afortunados -los menos- siguieron viviendo como si nada hubiera ocurrido. Y otros se adaptaron, preservando su cultura allí donde nadie pudiera tocarla y viviendo de acuerdo a las nuevas reglas, tomando lo mejor del nuevo modelo y evitando -si era posible- lo peor. Para ello, a veces lucharon y resistieron usando las mismas armas del dominador (que no siempre fue extranjero), y otras callaron e intentaron pasar desapercibidos.
Fuese como fuese, todos perdieron algo: sus tierras, su lengua, su historia, sus costumbres, su comida, su música, sus danzas, sus sabios, su porvenir… De alguna forma, sin embargo, algunos consiguieron elementos que les permitieron seguir andando, es decir, construyendo, manteniendo y fortificando un nuevo sendero en busca de la libre expresión de su forma de ser, sin barreras ni límites.
Hoy en día, la cuestión indígena sigue ahí, a nuestro lado, presente, con sus heridas abiertas o cerradas, con sus miles de facetas y abordajes posibles, con sus cientos de opiniones diversas, con sus orgullosos movimientos o sus silencios… Quizás ya no sea tiempo de recordar pasados vergonzosos, dolorosos y humillantes para todos, sino de construir presentes nuevos, en los cuáles podamos vivir lado a lado, aprendiendo los unos de los otros, y buscando la solución a los problemas y el disfrute de los éxitos en forma conjunta. El hecho de no recordar, no tiene que significar necesariamente olvidar, pues sólo (re)conociendo la historia de quienes nos precedieron podemos seguir elaborando la nuestra propia.
Las bibliotecas y los libros no han sido elementos extraños a los pueblos originarios latinoamericanos. De una u otra manera, todos ellos tuvieron medios de codificación y preservación de sus saberes, aunque fueran radicalmente diferentes a los modelos occidentales, generalmente considerados como “los mejores”. La oralidad, los “libros vivientes”, los khipus, las láminas de madera o de fibras de ágave pintadas, las piedras talladas, los entramados de muchos tejidos... todos ellos fueron un esfuerzo por salvar la memoria del olvido, y por permitir que la información más valiosa pudiera trascender las vidas humanas y fuera útil a las generaciones venideras. El mismo objetivo persiguieron las bibliotecas, allí donde las hubo. Ambos medios fueron exitosos, cada uno a su medida.
En la actualidad, en el contexto de una “Sociedad de la Información” poblada de brechas cada vez más profundas, la biblioteca y el conocimiento adquieren un valor especial: el del poder que contiene toda información estratégica. El poder de cambiar, de solucionar, de desarrollar, y también de impedir nuevas caídas. El valor de estas herramientas para las sociedades indígenas es altísimo: significa no sólo recuperar, conservar y revitalizar su acervo cultural propio, sino también enseñarlo al resto de la sociedad, y aprender de ella. Significa la posibilidad de un diálogo entre iguales.
Lamentablemente, un alto porcentaje de la población indígena de nuestro continente continúa “del otro lado” de la barrera informativa y educativa. No son los únicos: muchos otros sectores se ven en desventaja en este sentido. Pero en el caso de los pueblos originarios, la barrera es doble: por un lado, la discriminación, la exclusión y el olvido no les permite acceder equitativamente a los bienes (in)formativos disponibles en la actualidad; por el otro, y por las mismas razones, su cultura continúa siendo relegada, y su identidad, negada.
La bibliotecología ha reconocido poco a poco este problema y ha comenzado a implementar, desde hace más de una década, propuestas concretas encaminadas a subsanar esta situación. No todos los proyectos han sido exitosos o correctamente planteados. Sin embargo, han señalado una necesidad imperiosa, y marcado un camino de trabajo.
Sobre el sitio web
En este espacio se pretende rescatar ideas y experiencias que sirvan de base para la reflexión y la puesta en práctica de instrumentos y técnicas bibliotecológicas en contextos indígenas latinoamericanos, tanto rurales como urbanos. Recupera, en especial, el trabajo, los pensamientos, consideraciones e ideas del autor al respecto, pero también las de muchos otros colegas que han dedicado su esfuerzo a intentar un cambio.
Muchos de los contenidos que aquí se presentan han sido publicados en otros textos (revistas, conferencias, weblogs) y los más importantes están incluidos en el libro “Bibliotecas y comunidades indígenas: guía de acción y reflexión”, de próxima edición cuyo acceso será posible a través de este mismo sitio.
Redactarlos no ha sido fácil: se habla de una problemática compleja, con muchos ángulos y facetas, algunas de ellas cortantes. Y se escribe desde una posición no-indígena, hecho que crea recelos en muchos usuarios y lectores. Sin embargo, se pretende crear un espacio de discusión y aprendizaje, un lugar para compartir experiencias y descubrir los errores y aciertos de las mismas, un rincón desde donde se superen barreras y se acorten las brechas, quizás un puente, para lograr que proyectos futuros dentro de este campo puedan aprovechar el conocimiento adquirido y desarrollarse desde una base un poco más sólida.
El sitio está dividido en varias secciones, cada una con artículos sobre temáticas puntuales. La “Presentación” es una especie de “prólogo” de este sitio. El “Estado actual” esboza un estado actual de la cuestión a nivel internacional, incluyendo recursos informativos y vínculos a las distintas experiencias implementadas en Oceanía, América del Norte, Latinoamérica y Europa en relación a bibliotecas en contextos nativos. En la “Introducción” se plantean temas como el rol social del bibliotecario y los problemas informativos presentes en América Latina en la actualidad. El “Contexto” insinúa espacios y tiempos que subyacen a toda la labor y a todos los documentos presentados en el website. En “Los protagonistas” se pasa revista a la situación y características de los pueblos originarios latinoamericanos actuales, desde un punto de vista realista, libre -hasta donde fuese posible- de esas miradas románticas que pretenden ver las poblaciones nativas como “sociedades congeladas” en la vida tradicional. La “Base teórica” (en realidad, la base ideológica) de la biblioteca provee un marco conceptual general para el trabajo desde una perspectiva comunitaria, alternativa, comprometida y solidaria. El “Marco teórico” propone herramientas factibles de ser empleadas en las labores bibliotecológicas dentro de comunidades aborígenes, y a su vez, el “Marco práctico” esboza aplicaciones de tales herramientas en la realidad. “Los problemas” señala escollos a los que pueden enfrentarse los que se planteen la implementación de esta categoría de unidades de información, y los “Anexos”, la “Bibliografía” y los “Links” proveen información adicional.
El sitio será actualizado permanentemente con nuevos artículos; tales contenidos agregados serán difundidos a través del Boletín “Bibliotecas y pueblos originarios”, inaugurado al mismo tiempo que este sitio web, y difundido desde estas mismas páginas y en las listas profesionales de distribución de correo electrónico (ver “Boletín”).
Se ha trabajado desde un marco interdisciplinario, necesario si se pretende alcanzar objetivos complejos con más instrumentos a mano que los que brinda la técnica bibliotecológica. Lejos de ser una guía de trabajo o de proporcionar recetas eficientes para crear una biblioteca indígena, este espacio pretende promover el pensamiento independiente, la reflexión sobre las prácticas bibliotecarias y su uso desde una perspectiva decididamente social.
Sobre el copyright de estos contenidos
Los documentos incluidos en este sitio son de acceso libre, dado que se pretende que puedan ser aprovechados por todos los interesados en la temática. Sin embargo, todos los contenidos están colocados, además de en estas páginas, en archivos de Acceso Abierto, cuya política establece que el uso de los materiales y las ideas expresadas en ellos implica necesariamente la citación de su autor y del título del trabajo de referencia. Además, todo el sitio se encuentra bajo una licencia de Creative Commons. Las desagradables prácticas de plagio y de abuso de contenidos (uso de producción ajena como propia, sin citación de origen), lamentablemente presentes en muchos ámbitos profesionales, han motivado esta decisión por parte del autor. Se agradecerá, por ende, que todo elemento tomado de este espacio para cualquier uso sea citado convenientemente, y que, si se lo pretende emplear para su inclusión en otros materiales, se solicite -como mera muestra de cortesía- el permiso del autor.
Allí, en ese medio, crecen sus culturas, moldeadas y marcadas por las condiciones externas, a las que deben conocer y adaptarse si pretenden sobrevivir. Esas culturas crean palabras para designar cada detalle de su alrededor; inventan espíritus que pueblan sus valles o sus bosques, sus bahías y sus salinas; dibujan caminos y senderos en su geografía; aprovechan sus plantas y animales para alimentarse, para sanar, para hacer sus casas y construir sus artefactos cotidianos… Cada cultura, por ende, es única en sí misma, y expresa, también en forma única, un pequeño o gran espacio, ése que ocupó o que ocupa, ése que la nutre, ése en el que hunde sus raíces humanas, que no se ven pero se sienten, en especial cuando se arrancan…
Un pueblo que pierde su cultura propia pierde su identidad, esos rasgos que lo convierten en quién es y lo diferencian del otro. Pierde su historia, las experiencias acumuladas a lo largo de vidas y vidas, el aprendizaje de los éxitos y errores, las pequeñas cosas cotidianas que construyen la existencia del Hombre… Pierde su pasado y su presente, y al mismo tiempo, pierde la capacidad para soñar, imaginar y planear su futuro… Un pueblo sin su cultura y sin su identidad pierde todo, y cae en un limbo del cual le es difícil salir.
Los pueblos originarios de Latinoamérica han sentido esa pérdida a través de su propia sangre y en su propia memoria. El genocidio, la discriminación, la esclavitud, la exclusión, el olvido, la presión aculturadora, las deportaciones forzadas, todo ello aparece en aquellos relatos históricos que se permiten dar la voz a los silenciados. Muchos de ellos desaparecieron para siempre, y no son más que una sombra en el recuerdo y algún artefacto en los museos. Otros sobrevivieron físicamente, pero no soportaron el embate y tuvieron que olvidar quiénes eran para continuar su camino en una sociedad que les negaba sistemáticamente el derecho a ser ellos mismos. Los más afortunados -los menos- siguieron viviendo como si nada hubiera ocurrido. Y otros se adaptaron, preservando su cultura allí donde nadie pudiera tocarla y viviendo de acuerdo a las nuevas reglas, tomando lo mejor del nuevo modelo y evitando -si era posible- lo peor. Para ello, a veces lucharon y resistieron usando las mismas armas del dominador (que no siempre fue extranjero), y otras callaron e intentaron pasar desapercibidos.
Fuese como fuese, todos perdieron algo: sus tierras, su lengua, su historia, sus costumbres, su comida, su música, sus danzas, sus sabios, su porvenir… De alguna forma, sin embargo, algunos consiguieron elementos que les permitieron seguir andando, es decir, construyendo, manteniendo y fortificando un nuevo sendero en busca de la libre expresión de su forma de ser, sin barreras ni límites.
Hoy en día, la cuestión indígena sigue ahí, a nuestro lado, presente, con sus heridas abiertas o cerradas, con sus miles de facetas y abordajes posibles, con sus cientos de opiniones diversas, con sus orgullosos movimientos o sus silencios… Quizás ya no sea tiempo de recordar pasados vergonzosos, dolorosos y humillantes para todos, sino de construir presentes nuevos, en los cuáles podamos vivir lado a lado, aprendiendo los unos de los otros, y buscando la solución a los problemas y el disfrute de los éxitos en forma conjunta. El hecho de no recordar, no tiene que significar necesariamente olvidar, pues sólo (re)conociendo la historia de quienes nos precedieron podemos seguir elaborando la nuestra propia.
Las bibliotecas y los libros no han sido elementos extraños a los pueblos originarios latinoamericanos. De una u otra manera, todos ellos tuvieron medios de codificación y preservación de sus saberes, aunque fueran radicalmente diferentes a los modelos occidentales, generalmente considerados como “los mejores”. La oralidad, los “libros vivientes”, los khipus, las láminas de madera o de fibras de ágave pintadas, las piedras talladas, los entramados de muchos tejidos... todos ellos fueron un esfuerzo por salvar la memoria del olvido, y por permitir que la información más valiosa pudiera trascender las vidas humanas y fuera útil a las generaciones venideras. El mismo objetivo persiguieron las bibliotecas, allí donde las hubo. Ambos medios fueron exitosos, cada uno a su medida.
En la actualidad, en el contexto de una “Sociedad de la Información” poblada de brechas cada vez más profundas, la biblioteca y el conocimiento adquieren un valor especial: el del poder que contiene toda información estratégica. El poder de cambiar, de solucionar, de desarrollar, y también de impedir nuevas caídas. El valor de estas herramientas para las sociedades indígenas es altísimo: significa no sólo recuperar, conservar y revitalizar su acervo cultural propio, sino también enseñarlo al resto de la sociedad, y aprender de ella. Significa la posibilidad de un diálogo entre iguales.
Lamentablemente, un alto porcentaje de la población indígena de nuestro continente continúa “del otro lado” de la barrera informativa y educativa. No son los únicos: muchos otros sectores se ven en desventaja en este sentido. Pero en el caso de los pueblos originarios, la barrera es doble: por un lado, la discriminación, la exclusión y el olvido no les permite acceder equitativamente a los bienes (in)formativos disponibles en la actualidad; por el otro, y por las mismas razones, su cultura continúa siendo relegada, y su identidad, negada.
La bibliotecología ha reconocido poco a poco este problema y ha comenzado a implementar, desde hace más de una década, propuestas concretas encaminadas a subsanar esta situación. No todos los proyectos han sido exitosos o correctamente planteados. Sin embargo, han señalado una necesidad imperiosa, y marcado un camino de trabajo.
Sobre el sitio web
En este espacio se pretende rescatar ideas y experiencias que sirvan de base para la reflexión y la puesta en práctica de instrumentos y técnicas bibliotecológicas en contextos indígenas latinoamericanos, tanto rurales como urbanos. Recupera, en especial, el trabajo, los pensamientos, consideraciones e ideas del autor al respecto, pero también las de muchos otros colegas que han dedicado su esfuerzo a intentar un cambio.
Muchos de los contenidos que aquí se presentan han sido publicados en otros textos (revistas, conferencias, weblogs) y los más importantes están incluidos en el libro “Bibliotecas y comunidades indígenas: guía de acción y reflexión”, de próxima edición cuyo acceso será posible a través de este mismo sitio.
Redactarlos no ha sido fácil: se habla de una problemática compleja, con muchos ángulos y facetas, algunas de ellas cortantes. Y se escribe desde una posición no-indígena, hecho que crea recelos en muchos usuarios y lectores. Sin embargo, se pretende crear un espacio de discusión y aprendizaje, un lugar para compartir experiencias y descubrir los errores y aciertos de las mismas, un rincón desde donde se superen barreras y se acorten las brechas, quizás un puente, para lograr que proyectos futuros dentro de este campo puedan aprovechar el conocimiento adquirido y desarrollarse desde una base un poco más sólida.
El sitio está dividido en varias secciones, cada una con artículos sobre temáticas puntuales. La “Presentación” es una especie de “prólogo” de este sitio. El “Estado actual” esboza un estado actual de la cuestión a nivel internacional, incluyendo recursos informativos y vínculos a las distintas experiencias implementadas en Oceanía, América del Norte, Latinoamérica y Europa en relación a bibliotecas en contextos nativos. En la “Introducción” se plantean temas como el rol social del bibliotecario y los problemas informativos presentes en América Latina en la actualidad. El “Contexto” insinúa espacios y tiempos que subyacen a toda la labor y a todos los documentos presentados en el website. En “Los protagonistas” se pasa revista a la situación y características de los pueblos originarios latinoamericanos actuales, desde un punto de vista realista, libre -hasta donde fuese posible- de esas miradas románticas que pretenden ver las poblaciones nativas como “sociedades congeladas” en la vida tradicional. La “Base teórica” (en realidad, la base ideológica) de la biblioteca provee un marco conceptual general para el trabajo desde una perspectiva comunitaria, alternativa, comprometida y solidaria. El “Marco teórico” propone herramientas factibles de ser empleadas en las labores bibliotecológicas dentro de comunidades aborígenes, y a su vez, el “Marco práctico” esboza aplicaciones de tales herramientas en la realidad. “Los problemas” señala escollos a los que pueden enfrentarse los que se planteen la implementación de esta categoría de unidades de información, y los “Anexos”, la “Bibliografía” y los “Links” proveen información adicional.
El sitio será actualizado permanentemente con nuevos artículos; tales contenidos agregados serán difundidos a través del Boletín “Bibliotecas y pueblos originarios”, inaugurado al mismo tiempo que este sitio web, y difundido desde estas mismas páginas y en las listas profesionales de distribución de correo electrónico (ver “Boletín”).
Se ha trabajado desde un marco interdisciplinario, necesario si se pretende alcanzar objetivos complejos con más instrumentos a mano que los que brinda la técnica bibliotecológica. Lejos de ser una guía de trabajo o de proporcionar recetas eficientes para crear una biblioteca indígena, este espacio pretende promover el pensamiento independiente, la reflexión sobre las prácticas bibliotecarias y su uso desde una perspectiva decididamente social.
Sobre el copyright de estos contenidos
Los documentos incluidos en este sitio son de acceso libre, dado que se pretende que puedan ser aprovechados por todos los interesados en la temática. Sin embargo, todos los contenidos están colocados, además de en estas páginas, en archivos de Acceso Abierto, cuya política establece que el uso de los materiales y las ideas expresadas en ellos implica necesariamente la citación de su autor y del título del trabajo de referencia. Además, todo el sitio se encuentra bajo una licencia de Creative Commons. Las desagradables prácticas de plagio y de abuso de contenidos (uso de producción ajena como propia, sin citación de origen), lamentablemente presentes en muchos ámbitos profesionales, han motivado esta decisión por parte del autor. Se agradecerá, por ende, que todo elemento tomado de este espacio para cualquier uso sea citado convenientemente, y que, si se lo pretende emplear para su inclusión en otros materiales, se solicite -como mera muestra de cortesía- el permiso del autor.
